de Marino personal


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Enfoques (completo)

Enfoques (ensayo)

Manuel de Marino






ENFOQUES,
sobre la sociedad
el trabajo y la riqueza.


Nota importante:
Queda hecho el dep㩴o que marca la ley 11 723 de Propiedad Intelectual,
a nombre de Manuel J Garc�y de Marino, con fecha 24 de setiembre de 2004, en Buenos Aires , Argentina.
Prohibida su reproduccior cualquier medio grᦩco o electro.
No obstante ello, se autoriza la reproduccie hasta 5 p᧩nas , con fines acad魩cos, o docentes, sin fines de lucro, debiendo mencionarse el autor.

Editoriales, medios de prensa u otros, pueden obtener autorizaciara reproduccipor mail a :
manuel@demarino.com.ar



Nota sobre el autor:

Manuel de Marino
Es quiz᳠uno de los pocos especialistas en temas gerenciales y empresariales, que poseyendo una formacie⩣a y un conocimiento t飮ico profundo en cuestiones de gesti microeconom� lo combina con una visir�ca y un enfoque human�ico realmente infrecuente.
De Marino se ha convertido as�n una oveja negra dentro del mundo gerencial, y al mismo tiempo una referencia indispensable.
Nacido en Buenos Aires el 25 de julio de 1957, cursॳtudios secundarios en el Liceo Franco Argentino Jean Mermoz, y luego en Lyc饠Fran篩s 1er. De Fontainebleau (FRANCIA), cursando all�ismo la Escuela Superior Preparatoria en Ciencias Econ�as.
Regresa a la Argentina, incorporᮤose a CARREFOUR, realizando entrenamiento en San Pablo, y pasando finalmente a ocupar el cargo de Gerente de rea en Carrefour San Isidro.
A partir de all�mpezࡠrealizar actividad independiente a trav鳠de una agencia de publicidad propia, y particularmente desde la consultora.
Simultᮥamente se grad࣯mo analista en comercializacistrat駩ca en la Universidad de Palermo y al aiguiente como Analista en Direccie Empresas, revalidando para obtener la Licenciatura en Comercializacibr />En 1979 obtuvo el 1er. Premio AIR FRANCE ST EXUPERY, y en 1983 el PREMIO DIARIO DE MEXICO por su destacada labor period�ica, fundada en temas de anᬩsis de management para medios de ese pa� Ha publicado notas en las revistas Dosis, Banqueros & Empresarios, Maᮡ Profesional, Imagen, Diarios El Ancasti, El Territorio, as�omo secciones de opinin TN / Canal 13.
Es autor de : Manual de Consultor�(1994), Manual de Administraciara PYMES (1995), Gu�de Calidad de Servicio para Farmacias (1992), y Management de Farmacias ( 1993).En v�o: Todo lo que Usted necesita saber sobre marketing (1994) Adem᳠ha dictado m᳠de cincuenta seminarios y conferencias con m᳠de un millar de asistentes sobre temas de la especialidad, en los 䩭os cinco aﳮ





Prefacio

"El s쯠interrogarnos sobre c�funciona la mᱵina
nos hace menos engranaje..."

Nos han tocado tiempos oscuros sin duda.
Tiempos de engaﮮ. en los que podemos tener pocas certezas.
Excepto quiz᳠el descubrir d�a d�que nada es lo que parece.
Una edad de m᳣aras.
Hablamos de edades en Historia: Edad Media. Edad Moderna. Edad contemporᮥa.
Quiz᳠le siga la Edad de la M᳣ara.
En la cual estamos insertos, y de la que s쯠comprendemos muy parcialmente los alcances.
Se dice que es imposible conocer el bosque, desde adentro del bosque.
No pretendo descubrirlo, por cierto.
Pero habiendo transitado por sus orillas, casi al margen, y al mismo tiempo desde adentro, pens頱ue algo podr�aportar, sobre algunos temas centrales en nuestro mundo: la econom� el trabajo y la sociedad.
Los breves relatos que siguen, que espero entretenidos, condensan varios aﳠde trabajo y observaciesde algunos lugares privilegiados.
Y si tengo un deseo es que estas pocas pinceladas (que no me animo a llamar de otro modo) sirvan para despertar la visir�ca del lector, y quiz᳠darle un alerta.

Pero, caramba, toda mi vida detest頬os prefacios.
De hecho, nunca los leo.
As�ue mejor hagamos a 鳴e lo m᳠breve posible.

Lo cerrar�ya mismo, sino fuera por los agradecimientos que debo a... casi todo el mundo.
Particularmente a mis allegados que dieron prueba de una paciencia y comprensirᣴicamente ilimitadas.
Un hijo, Alejandro, que acompa頭enos de lo que deb�
Una hija querida, Carolina, que ya no estᠥntre nosotros, pero que siempre llevar頶iva en mi corazbr />Matrimonios que perd�n algಥcodo del camino, por no haberles dedicado la atenciebida. Amigos y amigas de los cuales no tuve siquiera la delicadeza de llamar para un cumpleaﳮ Empleados, asistentes y ayudantes que somet� grandes exigencias, a las que, dicho sea de paso, yo mismo me sujeto irracionalmente.
Todos ellos me han hecho sentir querido.
Y me dieron fuerzas, como para seguir adelante.
Les debo por lo menos mi reconocimiento, desde el corazbr />
Buenos Aires, diciembre de 2007.-






I. El diario del domingo

Hora del desayuno dominical.
Tu mujer prepar࣡riﳡmente caf頣on leche y tostadas.
Y est᳠leyendo el diario. En realidad un poco molesto porque tuviste que ir a buscarlo al kiosco. El maldito diariero otra vez no pasr />Pero prefer�la molestia de ir al kiosco... a la molestia aୡyor de no tener tu diario preferido a mano.
Incluso sabiendo que vas a leer las mismas cosas casi. Domingo tras domingo.
Hasta los hor㣯pos se parecen, y quiz᳠deba ser as�si el destino es circular.
Pero ten鳠el pretexto perfecto.
Ten鳠que estar informado.
La coartada ideal, que hace de tu absurda corrida bajo la lluvia algo aparentemente razonable.
Es gracioso verlo as�pero moj᳠tus zapatos para leer lo que dijo un ministro al cual detestᳬ y muchos miles como vos, como yo, hacemos de ese figurn personaje codiciado por los medios.
Tambi鮠hallar᳠otras cosas: un chiste que en realidad no te causa gracia, y una descripcie la realidad diseᤡ para aterrorizarte (casi siempre).
O bien una pintura paradis�a del pa�
Seg६ mejor postor, que paga en moneda o en poder.

Pero veamos otra faceta de la cuestiUn lector que se inicia a los 25 aﳠy lee hasta los 70, habrᠤejado en el kiosco por comprar el diario... (y s쯠los domingos... y...por la revista, vi), nada menos que $ 7000, m᳠los intereses, ser�algo as�omo $ 14000.
Si es una familia acomodada, entre diarios y revistas, habrᠤejado $ 72000 (intereses incluidos).-lo cual representa un departamento en Barrio Norte por ejemplo.
El 80% de los lectores tiene un hᢩto creado, que no modifica fᣩlmente.
Mejor volvamos al desayuno, no?

El aroma del caf頲eci鮠hecho...hace que el anuncio del nuevo equipo de audio nos parezca m᳠atractivo.
Estamos con ganas de gratificarnos. Es domingo...hoy descansamos.
O mejor dicho...trabajamos como compradores.

ﴡste la cantidad de gente que se agolpa en los supermercados? Es curioso que gastar dinero implique tanto esfuerzo.
De hecho es un trabajo bastante intenso. (Prometo, en mi pr詭a vida, transformarme en un encantador comprador full time, y dejar mi cabeza durmiendo en casa)

Bien...en tu maravilloso matrimonio (ᠬes dije que este era un libro de ficci vos y tu mujer estᮠperfectamente en sinton�
Tan en sinton� que ya cargan con tres pᲶulos en seguidilla.
Tan en sinton� que simultᮥamente clavan los ojos en el mismo anuncio del supermercado. Dos peces que muerden el mismo anzuelo.
Nuevo Akaiwa 5000... MP3, conexiSB a su PC, 3 CD's, full digital... a $1100...




2. Akaiwa: palabra japonesa que significa asesino - de - silencios.

Nuevo Akaiwa 5000.
El equipo perfecto. Lo mejor de lo mejor.
C�dudarlo. Lo dice el diario. Lo dicen todos (los que leyeron el diario).
Lo dice la tele, que repite lo que dice el diario, que repite lo que o�e en la radio... otaste?
Quiz᳠no tuviste tiempo. 㴡s muy distra� leyendo cuantos Watts PMPO de potencia tiene? -de paso, PMPO... suena tan "especializado", que decirlo nos hace sentir diferentes-.
A su lado, el microsistema que compramos hace un ae nos aparenta deleznable.
Es obsoleto. Necesitamos algo moderno.

Deber�os detenernos en las palabritas "necesitamos" y "moderno".
La nocie necesidad estᠲelacionada con algo insatisfecho.
Es como un hueco que llenar.
Y que una vez "llenado" nos permitirᠡlcanzar una nueva situacieseada.

婠hueco llenamos con el equipo de audio?
Varios. Si solemos dejar que el equipo suene con una placentera m飡 de fondo, pues llenamos ese aterrador hueco llamado silencio.
Nuestro Akaiwa es un asesino de silencios, enmascarado bajo una deslumbrante constelacie LED's y tecnolog�aplicada.

Tambi鮠podr�llenar un vac�cultural. Somos mel�os... y exploramos las grabaciones de Brahms del mismo modo que un catador recorre con su paladar cada cosecha de Merlot.
O m᳠importante a mucho m᳠importante, nos permitirᠤeslumbrar a nuestros amigos, cuando nos visiten.
Les estaremos demostrando que somos modernos. Que tenemos buen gusto.
Y sobre todo, que podemos pagar un equipo as�br />
Los trucos de la maquinaria para que sigamos siendo engranajes son infinitos, y se enmascaran hasta en las inocentes afirmaciones cotidianas de nuestros seres m᳠queridos.
No es un Maquiavelo infernal el que nos arrastra a la fiesta, sino un ni鴯 sonriente (para peor, nuestro hijo) que nos dice... "papᮮ. 堣ompr᳠el Nintendo nuevo?...."
O la esposa... que nos dice... "ᢩs la cara que va a poner Susanita...?"

De todos modos, me parece injusto echarle la culpa a los hijos (al fin y al cabo... 婩n los educ褐o a la esposa (la elegimos -m᳠o menos- libremente, y nada nos priva de emprender un feliz divorcio).
La responsabilidad es, definitivamente nuestra.
Por acci por omisiDeber� considerar por qu頮o atrev鳠a decir que no.
Pero, seguramente, compraremos el Akaiwa. Estᠤecidido.






3. El ensordecedor efecto de las ondas sonoras sobre el bolsillo.

Hipermercado de domingo a la tarde. D�de descuentos. Multitudes agolpadas.
Centenares de changuitos rutilantes, con Akaiwas...
Desde un sat鬩te, hormiguitas llevando hojas en el parque.
De cerca, familias sonrientes cargando ba峠en el estacionamiento y testimoniando la prosperidad del sistema.

Acabamos de pagar los $ 1100 que cuesta el equipo.
No parece caro. La semana pasada estaban a $ 1300. Y ya sabemos (nos enseᲯn) que las ofertas duran poco.
Nos enseᲯn con castigos dignos del Dr. Pavlov.
Y que nos pueden dejar tan desangrados como el Dr. Callegari.
(S�. Me encanta el expresionismo cinematogrᦩco alemᮩ.
塮tas veces llegamos un d� despu鳠de la oferta...y tuvimos que pagar 15 o 20% m᳿ Es un shock, casi el飴rico. Pero normalmente, desembolsamos.
Al cabo de un tiempo hemos aprendido. No hay que dejar pasar las ofertas.

Adem᳠los $ 1100 en 6 pagos son accesibles.
Y el Akaiwa incrementa nuestro patrimonio.
Tenemos $ 1100 menos, pero un equipo de audio mᳮ
Y eso, acaso, s riqueza tambi鮿

Pero lamento decir que adem᳠de escritor soy analista financiero.
Ahora, veamos. Crece el pasivo y crece el activo. Parece equilibrado.

Equilibrado, bueno,...hasta la puerta del supermercado.
Supongamos que por cualquier motivo (una operacirgente por ejemplo) debemos vender el Akaiwa...
Incluso con su caja original y s쯠un mes de uso...nos dar� cuando mucho $ 400.-
De repente se evaporaron $ 700 de valor. En un mes.
El aparato en cuestios costठ700 en apenas 30 d�. Y posiblemente $ 1000 en dos meses.
Las cosas valen (en lo econ�o) por lo que podemos obtener al venderlas, m᳠las ganancias que nos produzcan mientras las poseemos.
De acuerdo, no tengo nada contra los equipos de audio.
Y mucho me temo que Akaiwa no serᠪam᳠cliente de mi consultora.
Pero... si hubi鳥mos comprado un anillo de oro, 婠hubiese sucedido?

En el fondo, dejamos $ 1100 a cambio de 2 Kg. de pl᳴ico, unos pocos gramos de cobre, y otros tantos de silicio (arena).
Claro, tambi鮠pagamos por el placer...y sobre eso no hay reglas.
Tanto no hay reglas, que nuestra sociedad rinde culto al placer como un valor trascendente. El argumento de "d鳥 el gusto", con miles de expresiones diferentes, es casi un lugar comथ la publicidad.
Pero es bueno que sepamos qu頣lase de placer buscamos, y cu᮴o nos cuesta satisfacerlo.
Del mismo modo que es bueno que el fumador sepa que se estᠨaciendo daﮮ. a la salud y al bolsillo... (aplicar el cᬣulo del diario a los cigarrillos es un buen ejercicio mental).




4: 堤 sale el dinero que perdemos?

Mucho me temo que 鳴e no va a ser un capitulo grato.
Vimos que con la compra del equipo de audio nuevo...perdimos $ 700 en 30 d�, por la desvalorizacinmediata del mismo.
ﮠqu頳e paga esa p鲤ida?
Pues bien, de varias maneras, a menudo inimaginables.
Porque tiene que ver con c�financiamos nuestro consumo (o sea el tramo de valor del Akaiwa que nos devoramos)
El m鴯do m᳠lineal pareciera ser con nuestro trabajo, que genera un ingreso actual del cual deduciremos los pagos que hacemos (cuotas del artefacto infernal). O bien con nuestros ahorros.
En el primer caso, analizaremos las consecuencias en el pr詭o cap�lo.
El Akaiwa habrᠣonsumido (suponiendo que ganamos $ 1500 al mes), algo as�omo 15 o 20 d� de nuestra vida.
Si lo compramos utilizando nuestros ahorros, estamos convirtiendo una reserva (ok... en 䩭a instancia esa reserva surgiथ trabajo hist⩣o realizado), en un bien de uso. Con lo cual aumenta nuestra debilidad estrat駩ca en caso de tener que afrontar inconvenientes.
Y posiblemente el inconveniente que mayor impacto puede tener en este tema es la p鲤ida del ingreso.
O sea (palabra bien conocida por el capitalismo) el despido.
Cada vez que se sacrifica una reserva (real o potencial) para adquirir un bien de consumo, nos tornamos m᳠vulnerables a alguna decisijena.
Y eso es lo mismo que decir que le damos el poder a alg௴ro (en el caso m᳠lineal, a un empleador).
Si profundizamos esa l�a.... el mayor efecto del consumo es que perdemos libertad.
Porque frente a un despido, no podemos devolverle el Akaiwa al supermercado, recuperar el dinero, y obtener as�os recursos para elegir cuidadosamente y con tiempo nuestro pr詭o trabajo.
Pero, evidentemente, no somos tontos.
婠hacemos? Evitamos perder el trabajo. Como sea. No importa lo que haya que hacer. No calculamos si nos conviene.
No es extraue nos hagan ofertas maravillosas, para comprar autos, equipos de audio, heladeras, lavarropas, y la larga, infinita y variopinta lista de cosas preciosas, por las cuales eventualmente nos arrodillaremos y diremos, con la cabeza gacha, "s�eﲦquot;.

Ya que estᢡmos en c�financiᢡmos las p鲤idas, podr�os aprovechar para notar que no todas las p鲤idas las paga el que las genera.
De hecho, en nuestra sociedad eso es cada vez menos frecuente.
Veamos varios casos:
- paga el marido:
Espero que las feministas no me crucifiquen por esto, pero muchas mujeres que trabajan son notablemente deficitarias. Consumen m᳠de lo que producen. Y el d馩cit recae en la caja del matrimonio.
Que es lo mismo que referirnos a la Tesorer�General de la Naci. un arca insondable que financia el d馩cit fiscal, cuasi fiscales, provinciales, municipales, y hasta eclesi᳴icos.
El punto m᳠gracioso, es que la mujer "necesita" trabajar, para sentirse m᳠independiente, y lograr su realizaciersonal.
Tomࡱos persuadirla de esto, y en mi humilde entender, ha sido un logro estupendo de la comunicaciublicitaria... (壵erdan el guie Virginia Slims... "has recorrido un largo camino muchacha...." ?. Podr�os aᤩr: "y ahora te mereces llenar tus pulmones de humo...", tal como lo ven�haciendo el tonto de tu marido.
Para que el truco de marketing sea perfecto, el hecho de que la mujer trabaje, la libera adem᳠de reproches sobre su consumo (" yo tambi鮠trabajo y alg৵sto tengo que darme...").
No s쯠es una consumidora. Es una consumidora feliz y orgullosa, en lugar de ser una culposa, que pide disculpas por comprar.
Nuestra mujer contemporᮥa, defenderᠣomo lobo su derecho a consumir.
Ahora, que se entienda bien.
Es evidente que la mujer cumple un rol muy importante. Y no s쯠en la casa. Bien puede desempeᲳe exitosamente en su profesibr />Pero busco dar un toque de alerta: millones de mujeres son deficitarias.
Y finalmente, alguien cercano subsidia las utilidades del empleador de la mujer en cuestiSi ella gana $ 500 y gasta $ 800 (que considera necesita para vivir), alguien puso los $ 300 de diferencia.
Ese alguien deber�ser la empresa para la cual trabaja, si es que considera que la seﲡ los vale...

-paga el ଯs padres:
La misma mujer del pᲲafo anterior, bien puede ser superavitaria... y pagar el consumo de su hijo por ejemplo.
Un hijo es por naturaleza deficitario, por lo menos en el primer tramo de vida.
Pero me pregunto dos cosas:
a) ese per�o de d馩cit (edad en la que consume m᳠de lo que produce... porque no produce nada... en t鲭inos econ�os aparentes), 墥 ser tan prolongado?
b) y ya que estamos, admitamos que no son productivos, pero 饮en que ser TAN deficitarios?
Los adolescentes padecen particularmente de este s�rome.
Y no en vano la publicidad se dirige a ellos, y a los m᳠pequeﳬ con tanta frecuencia.

Una nota al margen: algunos padres son particularmente refractarios a financiar el d馩cit generado por compras superfluas.
Y los chicos han encontrado una forma maravillosa de eludir el cepo.
Usan sus recursos en cosas banales, y piden ayuda financiera para las cosas que realmente parecen importar a los padres, o que les generan culpa.
Por ejemplo mi hija (particularmente ella) sabe que no le voy a pagar zapatillas de $ 200.-
Pero... va usar todos sus recursos en eso, (incluyendo el producido de la venta de velas artesanales, la venta de rifas a toda la familia, los vueltos por mandados varios, las ayudas financieras de la madre... y vaya a saber uno qu頭ᳩ, y cuando su caja est頥n cero, me va a pedir dinero para SUS ESTUDIOS.
S쯠un padre desalmado, ser�capaz de negarse a financiar los estudios de una hija maravillosa y buena.
Es mᳬ un juez me sentenciar�a pagar. Tan l穣o aparece el pedido.
As�ue, me adelanto al juez y pago, a೩endo un machista desalmado como soy.

- Otro caso: pagan los hijos:
Los razonamientos de transferencia de ingresos que seᬩ pueden revertirse. Son mecanismos, en el fondo inequitativos e inmorales, que no dimensionamos.
Pero no son mujeres que drenan a sus maridos 飡mente.
O hijos que succionan las cajas de los padres.
Por su lado, millones de mujeres trabajan dura y eficientemente para subsidiar a maridos que no generan un centavo... de utilidad neta.
No me refiero a una situacioyuntural, sino a una estructural, permanente.

Se dan los casos inversos, reflejados.
Uno, especialmente atroz a mi gusto, es el de hijos que financian a sus padres.
En este caso ,el o la, o los progenitores consumieron alegremente, durante su vida m᳠o menos 鬬 comprando todas las ofertas, viajando, divirti鮤ose ya desde los 20 o 30 aﳮ.. en la medida de sus posibilidades , seg೵ leal saber y entender.
Y as�e seguido hasta los 70 aﳮ
Un d�se descubren jubilados.
Y descubren que la jubilacio les alcanza. Hab� consumido por encima de sus posibilidades, pero eso el diario no lo dec�
Y descubren, justo a tiempo, que el hijo es un joven profesional pr㰥ro... (seg६los)
Nada mejor que llamarlo lloriqueando.
Simplemente funciona. Otra vez, s쯠un desalmado puede negarse a ayudar a sus padres que dieron toda la vida para educarlo a uno.
Y miren qu頣lase de desagradecido apestoso les salir />
La lista de pagadores directos o indirectos es enorme. F�se bien si no figura en una de ellas, y siga mi consejo...bⲥse cuanto antes, si no quiere ser un viejo menesteroso... (no creo que la jubilacie resuelva el cuadro).




5. Mmmm.... ﲠqu頴rabajo?

Bien, en el cap�lo anterior ve�os el d馩cit que nos produc�el bendito Akaiwa... y el hecho de que, a menos que lo financiemos a expensas de otro, lo haremos con nuestro trabajo.
Bien. Aj䥮se los cinturones.
Creo sinceramente que hay trabajos y trabajos.
En su sentido m᳠noble, y positivo, para el ser humano, podr�ser "el esfuerzo necesario para lograr una transformaciuot;.
Esta transformaciuede ser de cualquier tipo. Pasar de la situaciquot;a" a la situaciquot;b".
Por ejemplo, un trabajo es el que realizo cuando la emprendo con mi guitarra, esforzando los dedos para alcanzar las cuerdas.
Estoy tratando de pasar de ser un guitarrista lamentable, a por lo menos, hacer sonar un par de compases.
Hay detr᳠de eso un proyecto. Que es m� ڮico, personal�mo.
Un deseo de convertirme en otra cosa, que yo siento mejor y m᳠gratificante.
Quiz᳠desee, ocultamente, que todos reconozcan en m� un buen guitarrista.
O m᳠elevadamente, quiera dejar a mi alma, en cierta ensoᣩ�ca.
Pero el punto es que en esos casos tenemos un plan, que en cierto modo, es independiente.
Sin embargo, en general esto no es visto como un trabajo, sino m᳠bien como una afici pasatiempo.
Porque para la gran mayor�de nosotros, el trabajo es el medio para obtener recursos, y nada m᳠que eso.
No hay voluntad de trascender ese fin, porque estamos demasiado focalizados en ganar dinero para financiar nuestro consumo de todo aquello que nos hicieron creer que necesitᢡmos. Y que a la postre es menos 鬠y mucho m᳠costoso de lo que parec�
Acepto mi trabajo en una oficina, porque me aseguro los $ 1500 que me permiten pagar mis cuentas, las cuales simbolizan todo lo que necesito.
Y desecho, por absurda, la posibilidad de tocar la guitarra. Porque 婠ingresos podr�obtener de 鳴o?
Quiz᳠alg੮greso esporᤩco. Tocar en alguna fiesta aqu� allᮼbr />En definitiva, ser un bohemio.
Pues bien. Reivindiquemos al bohemio, por lo menos en esta faceta, aunque eso no signifique aceptar los dem᳠desprop㩴os que cometa como administrador.
Ese bohemio, de hecho, tambi鮠puede sobrevivir, porque se limita a consumir lo que puede. Y en general, para lo verdaderamente imprescindible, no son necesarios grandes recursos.
Lo que abulta la cuenta en nuestro sistema... es todo el resto.
Bien. Aceptemos que lo tuyo no es la bohemia. Te gusta el confort moderno.
Y si hay que esforzarse mᳬ lo harᳮ
Al fin y al cabo sos joven e inteligente. Y pod鳠hacerlo.
Lo de la bohemia es para los blandos y perezosos.
Vos sos sagaz, rᰩdo. Sab鳠que pod鳠tener 鸩to.
Pon鴥 delante del espejo. Sano. Fuerte.
Pero... lo que no vemos es el futuro.
El famoso costo de oportunidad.
Te pagan el sueldo en la oficina, para compensar tu trabajo. O sea, lo que produc�para el proyecto de otro.
Pero nunca se compensarᠬo que dej᳠de construir para vos.
En esas nueve horas al d� tus ojos no leen Cioran ni Foucault.
Ni disfrutan un paisaje. Ni capturan gestos de otras personas.
Tus pupilas s쯠graban casillitas de una hoja de cᬣulo que a nadie le importa.
O se fijan en el Word, para escribir lo que los dem᳠esperan escuchar. Los que tus empleadores necesitan.
Vos escrib�todo el d�informes en una consultora.
Con la jerga de la consultora. Redactando lo que tus jefes esperan ver.
Te pagan para que hagas vos, lo que ellos requieren, pero no consideran TAN importante (por algo lo delegan).
Un escritor tambi鮠escribe todo el d� Pero para s�br />Es un trabajo tambi鮬 pero de otra especie. A medida que desgrana letras, puede gozar, o sufrir, o conjurar sus demonios, o profundizar sus visiones.
Construye su mundo, en fin. Agranda su espacio.
Al cabo de treinta o cuarenta aﳠde trabajo , si no te diste cuenta, ver᳠frente al espejo, un cuerpo encorvado, una adiposidad creciente, ojos ya gastados por la pantalla, calvicie, dientes flojo, sexo escaso.
Y a cambio habr᳠usado autos, est鲥os, videos, cenas, etc. etc., pero no te habrᠱuedado gran cosa.
Y no me vengan con que hay otras cosas.
Despu鳠del agotamiento del trabajo... quedan otras cosas, claro. El after hours. Una copa. Un partido de f⯬. Una TV embrutecedora.
Nada que desarrolle mucho una persona, hasta donde se puede ver.

Serᳬ para empezar, m᳠inculto.
Tu trabajo exige conocimientos espec�cos, y no que leas Shakespeare.
Habr᳠aprendido manuales de herramientas que ineludiblemente se tornarᮠobsoletas.
Y de vuelta realizar᳠el esfuerzo de un nuevo aprendizaje... hasta agotarte.
Cuando ya no comprendas tan fᣩlmente los nuevos manuales, vendrᠥl retiro forzado.
Platabrᠱuedado en el recuerdo de un secundario remoto, y nunca m᳠lo podr᳠recuperar de ah�br />Quiz᳠veas que gan᳠un sueldo atractivo.
Pero no ves que tus huesos ceden. Porque es gradual.
Y lo gradual es invisible cuando se vive demasiado rᰩdamente.
Por eso pasa desapercibido.

A la larga, nunca podr頳ubrayar lo suficiente este asunto, el problema del dinero es...mucho m᳠que una cuestie dinero.
Es entregar, de alguna manera, tus huesos, y tu sangre.
Y este es el punto final del anᬩsis: toda la clave del enriquecimiento es lograr canjear cosas sin valor, disfrazᮤolas de valiosas, contra cosas valiosas, desvalorizᮤolas.
Estar᳠canjeando bienes de consumo sobrevaluados (que son metal, pl᳴ico, standard, fabricado, fugaz, reproducible, accidental) por vidas devaluadas. Por TU vida.
Vidas de seres humanos ( ADN, millones de aﳠde evoluciun ensamble perfecto, y -quiz᳭ una chispa de divinidad) que son 飯s, porque no hay modo aथ reproducirlos como individualidad (aunque est鮠cerca de lograrlo)
Y entre ellas, sobre todo, la tuya propia.
Este error en la percepcie valor, inducido y provocado deliberadamente, es una de las piezas m᳠importantes de la maquinaria.

Incluso el bohemio tiene buenas chances de cerrar mejor su balance. No recibe mucho de la sociedad. Pero si conserv࡬go de lucidez, no habrᠥntregado su vida.




6. యr mi cuenta? O c�ser un entrepreneur en 48 hs.

"Todas las claves del 鸩to: c�llevar adelante su propio emprendimiento"
El titular de la revista de negocios mas importante me golpea, mientras mastico mi sandwich de jam queso en el microcentro.
M᳠que masticar, devoro.
Estoy empleando mi media hora de almuerzo que se agota tan rᰩdamente como mi saldo de banco.
Veo las fotos y los grᦩcos.
Es muy claro. Lo 飯 que se necesita es una buena idea. Y por supuesto, capacidad emprendedora (que la tengo), m᳠algunos trucos que puedo buscar por ah�br />O quiz᳠un consultor me pueda apoyar.
Y podr頺afar del cerco. Lo que de Marino dice en su libro sobre el trabajo, quiz᳠es cierto (aunque este tipo tiene una mirada demasiado negra sobre la realidad, ←.
Y ser�mejor abandonar este trabajo de esclavo.
Al fin y al cabo tengo algunos ahorros. Y con una ayuda de mi familia...
Una buena idea... en realidad en la revista sugieren algunas.
Ya estᮠLa miel.
Es exportable. Me gusta el campo. S頡lgo de marketing (hice cursos).
Adem᳠siempre simpatic頣on la ecolog�
Mientras manejo hacia mi casa, en media hora de embotellamiento, lo decid�br />Voy a entrar en el negocio de la miel.
Claro, al principio serᠡlgo sacrificado. Y quiz᳠riesgoso.
Pero no voy a tener jefes.
Y las posibilidades de crecimiento. Poco a poco podr頥xtender los l�tes. Adquirir panales. Ganar mercados en el exterior.
Estoy seguro de que si modero mis mᲧenes y me esfuerzo podr頶ender incluso a USA.
Es un mercado enorme. Estoy tan entusiasmado que no puedo evitar que se me crucen las visiones de mi propio futuro.
El auto importado, la casa en el country. Pero soy realista. Voy a llamar a mi t�y reuniremos el capital de inicio.
Primero, lo primero.

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Esteban estᠡ punto de iniciar el camino de su independencia.
O al menos eso cree.
Tiene una chance en un mille que suceda lo que 鬠espera.
En realidad acaba de morder un anzuelo. Y no lo ve.
No porque sea tonto. Sino porque estᠤeslumbrado. En el fondo tiene tanta ansiedad por fugar del cerco de ser empleado y tanta ansiedad de "progreso" que pierde de vista el verdadero flujo de fondos.
Inducido por la lectura y sus propios deseos, olvida qui鮠gana y qui鮠pierde. Quien debe meter la mano en el bolsillo ahora, contra un ingreso "casi" seguro en el futuro.
Por otro lado, no lograrᠺafar del cerco, porque el verdadero cerco es su debilidad frente a las tentaciones de consumir.
Lo cual despierta la codicia.
Como cualquier adicto, no puede sustraerse a una dosis que adem᳠aparenta ser el premio mayor.
Esteban ya se siente empresario. El problema es que, al igual que en el caso del trabajo en relacie dependencia, seguirᠥsclavo.
Digamos que, con mucha suerte, eliminarᠡ un intermediario de la cadena de ataduras. Y eso... con much�ma suerte.
Lo m᳠probable es que agote sus ahorros, y luego los de su t� para volver rendido y exhausto...a buscar un trabajo, para poder pagar su abono de TV satelital, al cual no sabe, ni quiere renunciar.
Porque lo educaron para eso.
६ negocio de la miel? 㡳o no hay gente que prospera en ese rubro?
Si, claro. El anzuelo tiene que tener algo sabroso. Los exitosos que se muestran son reales. Si no, 婩n morder�la carnada?
Cada caso exitoso que la maquinaria exhibe es s쯠鳯: una carnada, que se financia en base a la enorme mayor�de casos que fracasan.
Los casos exitosos genuinos, la min㵬a, infinitesimal cuota de los que alcanzan prosperidad o metas propias, a trav鳠de las fisuras del sistema, o contra 鬬 los que no han seguido las recetas, ni siquiera se exhiben.
Y mucho me temo que estᮠalgo paranoicos cuidando sus espaldas.
Lo demᳬ forma parte de la escenograf�
Nuestro futuro empresario apicultor comenzarᠡ consumir.
En este caso ya no serᮠbienes para su gratificacisino bienes para lograr su presunta independencia.
Comprarᠣursos, pagarᠣonsultores, buscarᠰanales, comprarᠡbejas, reinas, obreras, operarias de primera y de segunda.
Madrugarᬠse lastimarᬠviajarᬠgastarᠥnerg� con un ah�o notable.
M᳠de lo que nunca lo hizo por ning७pleador.
Al final del circuito, que consta de numeros�mos intermediarios, habrᠡlimentado a algມngano. A alguien que nunca conocerᮠA alguien que no se agita, ni corre, porque vive de renta financiera.
Hay que fomentar el esp�tu empresarial.
Si la gente ya no se traga el anzuelo de "tener un buen empleo", se tragarᠥl anzuelo de "sea un empresario exitoso".
Hasta los m᳠ariscos, pueden captarse con esa ficcie independencia.
Pero entonces ay nunca una independencia real?
Creo que s�a hay, aunque no sea absoluta.
Y arranca desde la liberacie las necesidades inculcadas. Nuestro candidato a empresario deber�tal vez crear un modelo.
En vez de comprar uno.
La gran mascarada consiste en venderle un modelo en el que 鬠juega de creador. Pero no lo es.
Es consumidor de un cierto modelo de empresario independiente, que es tambi鮠un producto. Y jam᳠un producto genera independencia.
Todos estᮠinteresados en que 鬠sea empresario.
Desde la AFIP, el contador, el abogado, hasta el fletero de la vuelta de la casa, lo alentarᮮ El dise᤯r de envases para miel.
El laboratorio que elabora pesticidas.
Ser�un ejercicio interesante marcar los billetes que invierte la t�
u頬ugar remoto terminarᮿ






7. Las ara᳠que tejen su tela.

En cierta oportunidad, cursando una materia en la Universidad, tropec頣on una frase... "el 鸩to de una empresa depende sustancialmente de c�se integra al entramado social..."
Yo, muy joven a젭alinterpret頥l sentido. Pens頱ue el entramado social se refer�a la forma en que intercambiaba bienes y servicios con todo el conjunto de personas "exteriores" a la empresa.
Hoy tropec頣on otra dimensie este entramado social.
En condiciones de libre competencia, dentro del capitalismo, gana el que es m᳠eficiente econ�amente.
O sea, aquel que produce mejor, a menor costo, tenderᠡ percibir un ingreso mayor, pues ofrece m᳠beneficios a los demᳮ
En teor�
Hace mucho que sabemos que la competencia no es perfecta.
Es mᳮ Me atrevo a decir que esto de la competencia es un mito del capitalismo, del mismo modo que el reparto igualitario ha sido un mito del comunismo.
En ninguno de los dos casos ha sido verdaderamente as�br />
Esta maᮡ entrevist頡 un ex juez, devenido en emprendedor inmobiliario. Adquiriଯs terrenos de una antigua estancia, y decidiथsarrollar un country.
Y, cito textualmente: " bueno, Usted vi౵e hay problemas para subdividir los countries, pero...como yo tengo una ahijada m�que es sobrina de Fulano de tal...imag�se que la subdivisiel m�sali८seguida...".
Esto no representa la menor novedad en el sector p쩣o, el Gran Satᮠpara muchos.
Pero, analizando, por mi trabajo, el staff de una empresa me encuentro con que el 70% de los gerentes estaban ah�orque conoc� a alguien de " adentro" que les diଡ pista para ingresar, cuando no un padrinazgo liso y llano.
Uno podr�pensar que esta maquinaria gira en base a amiguismos y no en base a competencia (cuando declara externamente lo contrario).
Otro tanto sucede con los parientes.
Y sabemos que es inmoral, porque priva de oportunidades a quienes no estᮠen el Ქa de nuestro entramado.
Aparecen los pequeﳠSatanes.
岯, por qu頰ensar mal? Quiz᳠somos tan buenos y sentimentales que nos encari᭯s con un amigo y le conseguimos trabajo, por ejemplo, sin darnos cuenta de que perjudicamos a otros, perdiendo objetividad en cuanto a sus aptitudes.
Pero no. Aqu�mpiezan los descubrimientos m᳠aterradores.

Muchos gerentes recomiendan a un amigo mediocre para un puesto, no porque lo crean apto, en un rapto de favoritismo y entusiasmo amistoso.
Los recomiendan justamente porque es mediocre, y taponan literalmente el acceso a alguien con m᳠potencial. Como en el pa�de los ciegos el tuerto es rey... mejor un in鬠que adem᳠nos deba su sillbr />Por otro lado, esto se ha transformado en un arte, y en un mecanismo de ascenso y progreso.
Por lo cual, una buena parte de los dirigentes ya sean empresariales o pol�cos, se la pasan armando una red de favores cuidadosamente calculada.
Poco a poco el entramado se hace mas sofisticado, e incluye a parientes conocidos, amigos y cualquier persona 鬠en la vecindad.
Nuestro modelo econ�o no funciona m᳠que muy marginalmente en base a la competencia, sino en base a una serie de padrinazgos fraudulentos, que acentos desequilibrios sociales. Nuestro capitalismo se asemeja m᳠a un feudalismo tᣩto, con seﲥs y s䩴os.
Esta forma de establecer relaciones laborales, econ�as y comerciales, tiene toda clase de consecuencias verdaderamente funestas a medida que se extiende.
Ya no se trata del alto ejecutivo. Llega al ayudante del portero, en una serie de s⤩dos canjes de favores, de la naturaleza m᳠incre�e y las contraprestaciones m᳠absurdas.
Las contraprestaciones se transforman en una suerte de extorsibr />
Citemos casos para que esto quede claro.
a) El gerente general de una empresa proveedora de un cliente m� en un almuerzo de trabajo, comenta que su hijo no tiene empleo en este momento porque reci鮠se recibi y quiz᳠haya alguna posibilidad.
Mi cliente, toma nota del pedido. Y analiza en reunie directorio cual es su situacie deuda con el proveedor. Y los descuentos que tiene.
Finalmente se decide incorporar al muchacho, un in鬠notorio, por un tiempo, "para ver".
Pero mi cliente especula con que la empresa proveedora, de ahora en m᳠no le va a negar algవnto adicional de descuento...y algo m᳠de plazo, porque "ya somos amigos".
Vamos por partes.
El gerente general aprovech६ poder de su empresa (de la cual es s쯠un empleado) para un fin personal.
La contraprestacierminarᠰerjudicando a los accionistas, porque para devolver el favor va a tener que ser m᳠ben鶯lo con el cliente.
Para que su hijo gane un sueldo de $ 1000, perjudica a su empleador quiz᳠en $ 5000.
Por otro lado, mi encantador cliente, ocupa el lugar con un botarate monumental, dejando sin chances a los 300 postulantes que mandaron su CV perfectamente al divino botbr />De los cuales diez se presentaron a una entrevista. Para la cual se pagࡠuna selectora de recursos humanos.
Y todo para mantener la mascarada.

b) vamos al campo publicitario, que me apasiona. Observen en las agencias los apellidos. Notarᮠcon frecuencia hijos, hermanos o parientes
cercanos a grandes anunciantes. 婠mejor para mantener la cuenta en su sitio?

c) pero el fen�o se extiende. Por un lado la cadena de favores se corre hacia c�ulos mas extendidos. Le consigo un cliente a un amigo m�que juega al f⯬ 5 los sᢡdos a la maᮡ. Lo conozco de ah�Pero lo voy a hacer entrar como proveedor en una empresa que es clienta m� No s쯠para obtener mi diezmo. Sino por que adem᳠me deberᠵn favor. Saldo deudor en la cuenta de corruptelas varias.
En alguna ocasie pasar頬a factura, e incluso har頱ue lo compense con otro favor a un tercero que yo designo.
"te acord᳠que yo te hice entrar en XXX como proveedor... te saqu頤el paso, ¢bueno ahora quiero que me hagas una gauchada. Un amigo m�..xxx estᠥn un apuro y necesita mandar mailing... necesito que le hagas un favor...la lista de clientes de tu empresa... Es un buen tipo, confiable. Y yo te voy a seguir mandando clientes. Te conviene"
Te conviene, sab鳮
No seas gil. Que la empresa en cualquier momento te patea. Viste como es esto. Y yo te pongo el hombro."
El hombro. S�eﲮ




8. Uy... m᳠araᳮ M᳠grandes. M᳠feas


El mecanismo del cambio de favores e influencias, financiadas en base al bolsillo de terceros, era, en alguna 鰯ca, algo conocido, pero tangencial. Cierto pudor pod�poner un coto a esto.
Pudor. Ah, s�Hace mucho... era, como tener verg.
Pero bueno, en realidad lo importante es que uno llegue a tener 鸩to.
Y para ser competitivo uno tiene que ser vivo.
Ya que somos m᳠vivos, y eso nos exime de culpas, bien podr�os mejorar nuestro mecanismo, que de ahora en m᳠denominaremos "el entramado".
El entramado, inicialmente se iba apoyando en algunas relaciones preexistentes generalmente de mucha confianza, que no se atrever� a censurarnos.
Pero claro, la expansis limitada. Y tenemos poco tiempo para llegar.
As�ue por qu頮o pulirlo.
De paso, no tiene nada de malo. La semana pasada le�e un libro de Maquiavelo (best seller de estos tiempos) y se transform८ tu Biblia. Adem᳠es fᣩl de leer. Kierkegaard es definitivamente molesto.
El florentino sab�moverse.

Pero volvamos al punto. En lugar de limitarnos a usar el entramado natural para ir montando nuestra cadena de intereses, creamos entramado artificialmente.
Relaciones p쩣as que le dicen, para que suene menos escabroso. Y una licenciatura le puede dar patente de 饮cia? (嵐v�no?)
Dejemos de lado las iron�, y vamos al nudo central.
Fase 1: un amigo es un amigo, un pariente es un pariente y no lo usamos para impulsar nuestros negocios. Filosofamos con 鬮 Compartimos vida interior. Para gratificaciutua.
Fase 2: ya que tenemos amigos y parientes, podemos hacer que ellos nos sean 鬥s. Corren las influencias, y canjes de favores impl�tos. Tenemos amistades de origen genuino, que prostituimos (o nos prostituyen) sin que nadie se escandalice.
Fase 3: si no tenemos suficientes amigos o parientes potencialmente 鬥s, como para que dicho trᦩco nos beneficie al ritmo adecuado, pues... a crearlos a medida.
Tenemos amistades "artificiales" con el 飯 fin de traficar. Y ni siquiera tenemos la decencia de admitirlo.

La diferencia entre la segunda y la tercera generacis de lo m᳠preocupante.
Porque es la misma diferencia que hay entre marfil, y pl᳴ico.
Pueden parecerse en el aspecto, (si no somos conocedores) pero son otra cosa.
Ya que vamos a crear amistades artificiales, lo mejor es crearlas lo m᳠adecuadas a nuestro fin de manipulacibr />O sea, si nos vinculamos con sujetos fr�los, inmorales y viciosos, mucho mejor. De hecho si mi fin es llegar a venderle a Ford, no voy a buscar hacerme amigo del gerente m᳠sano, 鴩co y austero de Ford (que los tiene).
Mucho mejor ser�que me acerque al m᳠juerguista, corrupto, y si es posible adicto (que probablemente tambi鮠los tenga)
Quiz᳠nuestra amistad empiece en una trasnochada... y al fin de semana siguiente un par de l�as de coca sellarᮠun v�ulo provechoso para nosotros.
Nada mejor que hacerlo sentir bien, y empezar los canjes.
Hacerlo sentir bien es hacerle saber que lo que hace es normal.
Y el pagarᠨcon la caja de Ford) para sentirse importante, querido, y virtuoso.
Ca�va a pagar (sutilmente) para que nadie le reproche sus cr�nes.

La relacianipulada es otro daor el cual deberᠲesponder nuestro sistema.
Se me dirᠱue son opciones individuales. Y estoy de acuerdo.
Pero conc餡nme que estamos creando las condiciones adecuadas para que las relaciones de segunda y tercera generacirosperen.
En realidad, una de las desgracias del marketing actual es que fomenta la utilizaciel entramado, y el crecimiento de relaciones de fase dos y tres.
Desde como Ganar amigos, pasando por Maquiavelo y sus amigos, nos llevan de las narices en este rumbo.

Hoy me he vuelto un experto en diferenciar marfil de pl᳴ico.
Y marfil que ha sido recubierto de pl᳴ico.
Y pl᳴ico recubierto de marfil.
Cr顮me, uno de mis mayores temores es que un d�de estos mi t�me llame para saludarme, y yo no pueda distinguir si me saluda como cuando yo era chico, s쯠por afecto de sentir mi voz. (fase 1)
O me saluda porque sabe que me va bien, y t�damente, pudorosamente, me pida empleo para mi primo (fase 2)
O quiz᳠el llamado sea para invitarme a cenar, y me presente a sus amigos del grupo de inversiue formfase 3)
abrᠨecho leyendo los manuales de c�tener 鸩to, riendo en el momento preciso, escuchando mis sermones con paciencia... porque sabe que va a recaudar m᳿
ᢲᠡlquilado un auto flamante para mostrarme solvencia?
㥠d�no discutirᠣon su hija, para mostrarme que es una buena persona?
쥧arᠱuiz᳠a mostrar un exceso de celo al repartir la cuenta de la confiter�... para que yo deduzca de eso que, es recta y equitativa?
婠otra cosa habrᠡprendido del sistema, mi querida Carmen, hasta hace pocos aﳠuna noble gallega trabajadora, devenida ahora en emprendedora mujer de negocios?
頴�seguirᠳiendo de marfil o serᠤe pl᳴ico?
Cuando ya me tenga que preguntar eso sobre todos los que me rodean, lleg६ momento de salirse de la mᱵina. Completa y definitivamente.
La mochila, y algవeblo perdido en los Andes, entre desconocidos, ser� m᳠acogedores.




9. El estudio in鬼br />

No puedo desprenderme fᣩlmente de la idea de que vivimos la Edad de la M᳣ara.
Y, aunque sin el suficiente rigor cient�co, cada aspecto de la realidad lo confirma.
Si no me cree, pru颥lo Usted mismo.
Enfoquemos una cuestiel estudio.
Por cierto, forma parte de las verdades incuestionables.
Para progresar ten鳠que estudiar. 奮a conocido, no?
Pero encubre varios trucos.
En primer lugar estudiar no significa saber.
Deber�haber un v�ulo entre ambos, pero cada vez lo hay menos.
En segundo lugar, asumiendo que lo importante, s�es saber, deber�os reflexionar sobre el contenido de ese saber.
婠es lo que hay que saber?
La maquinaria necesita engranajes. Y el circuito educativo estᠤise᤯ para formarlos. No es nada novedoso, profundicemos un poco mᳮ
塬es son los atributos que la maquinaria desarrolla en un sujeto?
Se me ocurren no menos de cuatro, singularmente relevantes.
a) que consuma
b) que sea productivo
c) que crea en sus valores.
e) que se reproduzca.

Nada de esto parece malo, pero si quitamos la m᳣ara, y relacionamos los puntos anteriores hallaremos, siguiendo el orden, que:

a) las escuelas, instituciones, etc. enseᮠtambi鮠(y por sobre todo) a consumir. No conozco muchas escuelas en las que el maestro se siente sobre un tapete e inicie un proceso inductivo deductivo que sea acompa᤯ por sus disc�los.
Suena un poco zen, pero no ser�malo.
Lo cierto es que los alumnos consumen por indicacixpresa, libros, cuadernos, hojas, lᰩces, accesorios, fotocopias, etc. Y muchas veces con mencie marca.
Por no mencionar fotocopias.
Y en la Universidad el tema se torna francamente risible:
un dise᤯r grᦩco hoy, es en realidad un sujeto sobreadaptado a utilizar Photo Paint, Photo Shop y todo el software imaginable.
Estoy sospechando seriamente que detr᳠del boom de las carreras de diserᦩco hay una gran estrategia de marketing de los fabricantes de cartuchos de tinta para impresoras.
Pero este consumo directo, bromas aparte, es sin duda marginal.
Y de hecho, muy variable: alt�mo en una escuela o Universidad privada, y casi inexistente en una escuela rural.
Hay, en cambio un enorme consumo de ideas.
Los docentes, en todos sus niveles, implantan en el alumno, un conjunto de ideas pre-elaboradas. No lo impulsan a desarrollarlas y crearlas.
Adquiere una visiel mundo, que no cuestionarᠨsalvo excepciones) porque proviene de la autoridad de la cᴥdra. Y hereda las limitaciones de 鳴a.
Modificarᠡs�us focos vitales de inter鳺 un dise᤯r grᦩco, por lo general, se concentrarᠥn lo que sucede en la industria publicitaria. Y serᠣiego a casi todo el resto...
Las Universidades, privadas en especial, y en menor medida p쩣a fueron cooptadas por la maquinaria de la econom�
Y estᮠbien alejadas de la idea de templos del saber universal (uso la palabra templo deliberadamente e iramente: se mistifica el conocimiento)
Dentro de ese mecanismo, aprenderᠡ consumir otros bienes complementarios.
Pronto le quedarᠣlaro que para ser dise᤯r grᦩco, tiene que vestir de tal modo, ir tal tipo de m飡, etc. etc.
Las referencias a estos elementos perif鲩cos aparecen a menudo en boca de los docentes.
De la misma manera que en un programa de televisise promueven marcas en forma encubierta, y las menciones son permanentes, aunque poco tengan que ver con las necesidades del guibr />Un 䩭o dato paradojal: incluso cuando se muestra que se los enseᠡ cuestionar, se trata de un se奬o.
Porque el cuestionamiento siempre serᠥl oficialmente admitido.
(Un dato interesante es que el sistema permanentemente genera su propia oposiciparente, para ahogar cualquier resistencia real)
Si en la escuela dictan una clase de ecolog� y cuestionan el modelo industrialista... simplemente estᮠneutralizando cuestiones m᳠profundas.
Por otro lado es casi obligatorio ser ecologista.
As�ue los chicos, entusiasmados por el docente, podrᮠhacer una sentada en la escuela para pedir que se cierre la vieja fᢲica del barrio. Lo cual vendrᠤe maravillas para que una corporacie libere de un pequeompetidor local. Y quiz᳠para que un funcionario municipal gane puntos en su carrera electoral y otro perciba un soborno... y vaya a saber uno para quien terminan trabajando inconcientemente los chicos.
(De paso, y en general: NO haga nada - y mucho menos gratis- sin asegurarse de a qui鮠estᠢeneficiando realmente)
El cumplimiento de normas ambientales en muchos casos se transform८ barrera de acceso para ciertas actividades econ�as, y tiende a favorecer a empresas grandes.
Bien, nuestra escuela nos lo formॣologista, de la misma manera que se hubiese hecho hincha de River.
Pero el estudiante lo ignora.
Ahora, 婠pasar�si el alumno espontᮥamente cuestionase el sentido de la relaciaboral en dependencia? ६ pago de impuestos?
Mmmm...Caramba, esto no estaba en el temario de "resistencias aceptables" de la 䩭a circular ME 2345/04, Inc. 2) ter

El que lo intente recibirᠵn largo sermobre lo importante que son los impuestos para la sociedad.
Por otro lado, yo mismo, si dijese que el lector no debe pagar impuestos, estar�cometiendo apolog�del delito.
As�ue recuerde esto:
Pague sus impuestos puntualmente, como lo hago yo.
Entienda de una vez que los funcionarios necesitan financiar los viajes por todo el mundo que, con tanto esfuerzo, y dejando sus confortables casas, hacen para el bien com
La polic�necesita m᳠balas para disparar contra las personas que sean designadas como delincuentes.
El Ministerio de Educaciebe financiar maestros, para que nos ense宠qu頥s bueno y qu頥s malo, antes de que nos confundan.
Y Salud Publica, nos cura de nuestras enfermedades, para que podamos ser felizmente productivos.
Pone en eso tanto empeomo el tambero pone en cuidar a sus vacas.
Aunque sospecho que con menos cari﮼br />Lo lamento, otra vez me desvi頤el tema.

b) que sea productivo:
Esto tambi鮠es muy importante, y nadie puede negarlo.
Pero la productividad es un asunto m᳠complicado de lo que parece.
La idea qued઩barizada al plano estrictamente econ�o.
Y alguien productivo (para los demᳩ es alguien que canjea algo valioso por algo menos valioso, como vimos en alg௴ro capitulo.
Alguien productivo, en un sentido tan estrecho, vendr�a ser o, muy tonto, o muy equivocado sobre el valor de las cosas.
Inversamente, alguien improductivo, podr�ser muy tonto, o quiz᳠muy l餯 sobre el valor de las cosas. Tal vez decidi౵e tomar sol en la plaza es m᳠conveniente que encerrarse en una oficina.
Yo no me atrever�a discutir demasiado con un Di祮es.
Aclarado el punto. La educacien lo posible, nos sacarᠤe la plaza y nos llevarᠡ presentar nuestro CV, en el formato Word adecuado.

c) que crea en sus valores:
Tambi鮠se enseᬠque todo el sistema es bueno.
Obviamente hablamos del sistema en su conjunto.
Ben鶯lamente se admitirᠱue hay errores, que es perfectible pero que es bᳩcamente buena. Una concesiarcial, para que nos traguemos el resto del sapo.
La Universidad es buena, y nosotros todos somos estupendos, aunque de tiempo en tiempo se reciba alg੧norante (por accidente)
Los autos son buenos, aunque mueran 1.000.000 de personas al a﮼br />Pero se estᠰrogresando mucho.
Nuestra justicia es buena, aunque por error, una apreciable cantidad de delincuentes anden sueltos por ah�y una igualmente apreciable cantidad de buena gente quede entre rejas.
Bᳩcamente estamos en un buen lugar, aunque debajo de la alfombra se haya formado un charco de sangre, disimulado con un mantel.
Y por cierto, ninguno de los invitados se enterarᬠporque nadie quiere hacerlo.
Se echar�a perder la fiesta.
Al fin y al cabo, miren el espantoso comunismo, consumido en su propia debacle.
Miren las horrorosas monarqu�, fuente de toda clase de injusticias.
Estamos muy bien. ndieron?
Si alguno juega en contra, no lo escuchen. A�enlo. Es peligroso.


d) que se reproduzca.
Llegଡ parte divertida.
Obviamente el sistema necesita m᳠huesos, m᳠carne, m᳠pupilas, m᳠manos para gastar.
As�ue por lo pronto es necesario (por ahora) que los machos fecunden a las hembras.
Tarea a la cual nos dedicamos con singular empeﮠEn realidad, lo que hacen los animales en la naturaleza con el fin de preservar la especie y mantener balanceado el sistema, lo hacemos nosotros, en forma bastante descontrolada.
Al fin y al cabo, el mundo estᠬleno de seres humanos, m᳠que de leones por ejemplo.
Ahora, los leones, 崥stan el sexo?
No. Los leones tienen per�os de celo. Y a gatas equilibran su mortalidad.
Nosotros nos reproducimos en cambio de manera incre�e. Con lo cual se genera m᳠mano de obra barata (es sabido que los pobres tienen m᳠hijos -tambi鮠pobres- que los ricos, as�ue la tercera o cuarta generacie ricos es mucho m᳠rica -entre otras cosas por que tienen muchos m᳠pobres a su disposicidependiendo de ellos.)
La peregrina idea filo-socialista de que, si uno es pobre, debe resistir al sistema reproduci鮤ose me parece una trampa lisa y llana.
No me voy a extender sobre otras consecuencias: medio ambiente, etc. etc.
Pero reproducirse es crear mercado, en un mundo en el que las dos categorizaciones esenciales son OFERTA y DEMANDA.

En realidad, el sistema educativo, lo que hace es reproducir ideas.
Una facultad es una fotocopiadora gigante.
De all�alimos de a millones, reproduciendo lo que nos dijeron y asumi鮤olo como propio.
Los tiernos cerebritos ya fecundados, salen a esparcir la enseᮺa recibida como una verdad revelada.
యr qu鿠porque cuestionarla podr�significar que nosotros y nuestros compa岯s nos equivocamos y hemos pagado como incautos para asimilar un conjunto de anuncios publicitarios encubiertos.
Y el shock es demasiado fuerte.
As�ue no levantemos la alfombra, si no tenemos con qu頬avar.




10. En el dilema.

Es posible que a esta altura alguno quiera quemar el libro, por considerarlo una incitaci la ignorancia.
Pues no.
La maquinaria envilece al estudio, desligᮤolo del conocimiento.
Y lo transforma en un esfuerzo banal.
Pero al mismo tiempo, es innegable que la ignorancia no nos llevar�a mejor puerto.
De hecho, debemos construir conocimiento tal, que no sea puramente funcional a un sistema. Sino que nos enriquezca con una porciayor de sabidur�
Y esa tarea es m᳠exigente que cualquier programa universitario.
Poder predecir las consecuencias de cada accibr />Anticipar las situaciones.
Conocernos a nosotros mismos.
Dominar las herramientas, independientemente de su formato.
Poder transformar la realidad.
Templarnos.
Utilizar nuestra razara distinguir lo esencial de lo accidental.
Y lo verdadero de lo falso.
Convivir con la incertidumbre, sin que nos paralice.
Controlar nuestro miedo.
Aprender el coraje para mantener la verdad.
Reconocer la libertad.

Y acoplarle a ello los saberes m᳠aplicativos.
Los indispensables para el hacer.
Y sobre todo, para un hacer independiente.
Que tenga existencia propia, con o sin mᱵina.

La lista de asignaturas pendientes es larga.
En la escuela no la dictan. En el secundario menos.
No lo intente en la facultad.
Pero, si tiene hijos, si鮴ese junto a ellos.
En rueda, en el suelo, mejor.
Apague la PC. Apague el televisor. Cierre los libros.
Y piense en voz alta. Reflexione, relate, sue宼br />Disfrute su voz. Y la de ellos.
As�mpezamos a ser humanos, miles de aﳠatrᳮ
Redescubrirlo no es mala idea.




11. Un rasgo de los tiempos: falta de ambicir />
Ya desde los 80, buena parte de la sociedad parece haberse lanzado a una carrera desenfrenada por la adquisicie bienes materiales.
J楮es cada vez m᳠j楮es, aspirando a adquirir m᳠y m᳠poder y dinero.
Los yuppies, consagrados en estos aﳠen la c੤e de la cadena alimentaria, son en la opinieneral, sujetos extremadamente ambiciosos.
Posiblemente capaces de cualquier cosa por lograr sus metas casi ilimitadas.
Una suerte de voracidad insaciable.
Sin embargo, nada m᳠alejado de la realidad.
Todas esas ideas son simplemente clich鳮 Analicemos juntos.
u頣onsisten esas ambiciones de los tan temibles j楮es ejecutivos?
Si hici鲡mos una encuesta ver�os limitaciones espantosas.
No olvidemos que s쯠se puede aspirar a poseer aquello que se puede imaginar.
O sea, lo que entra en nuestro mundo cultural.
Por cierto, el rango de consumo en el cual se nos forma, presenta una gama relativamente limitada (e incluso muy restringida, seg६ segmento social del cual provenga el sujeto en cuestibr />Si hici鲡mos una encuesta hallar�os una lista dominante muy simple:
- auto importado, preferentemente alemᮼbr />- casa en country o duplex en edificio zona residencial
- vacaciones prolongadas en el exterior
- tarjetas de cr餩to prestigiantes (platino, si es posible)
- personal de servicio
- otros bienes de gratificacivelero, jetski, cuatriciclo, etc.
A partir de all�a lista se engrosa con m᳠cantidad, o m᳠grande, de lo mismo, pero sin cambios sustanciales de g鮥ro
Todo este conjunto estᠥn definitiva en manos de cualquier tonto que se lo proponga, particularmente si sigue los postulados del cap�lo 17 de este libro.
De paso, les aseguro que las recomendaciones del capitulo 17, son efectivas.
Pero tenga la paciencia de no ir directamente a ellas.
㴯 es ser ambicioso? ﮠm᳠ambiciosos los hombres de la Edad de la M᳣ara que los de generaciones anteriores?
Creo sinceramente que no.
Los espaﬥs se lanzaron a conquistar, en el siglo XVI un continente entero. Arriesgando sus vidas. A sangre y fuego.
No persegu� s쯠una mejor carroza o una finca amplia en Asturias.
Eran materialistas, casi siempre inmorales, y criminales, pero... menuda ambiciMarcaban medio continente y lo reclamaban para s�Pasando a deg쬯 cuanto se les opusiese.
Los tomo como ejemplo porque justamente los conquistadores ni siquiera ten� (en la mayor�de los casos) un m橬 idealista.
Estaban, como nuestros polivalentes ejecutivos, enceguecidos y apegados a las riquezas.
Sin embargo, la escala de riesgo, de ambici de audacia...poco ten�que ver con nuestros contemporᮥos, que realmente quedan ridiculizados ante la comparacibr />Ni qu頨ablar de gestas mucho m᳠desinteresadas.
Los revolucionarios de Am鲩ca del Sur... los Bol�r, los San Mart� los Miranda... y la lista es enorme, se lanzaron, casi sin recursos, a guerrear contra una potencia de primera l�a, para liberar todo un continente.
Nuestros j楮es yuppies no se animar� a enfrentar siquiera a un destacamento de polic�suburbano, por m᳠que sus derechos sean mancillados.

La historia se construy८ base a gente que era verdaderamente ambiciosa.
Ten�ambiciones de libertad. O de justicia. Por ejemplo.
Ambiciones eran las de un Gandhi, que buscaba romper las cadenas de todo un pueblo.
O las de Luther King, que soᢡ con la igualdad de millones de personas.
Pero, la pregunta que deber�preocuparnos es verdaderamente otra.
㮤e estᮠforjᮤose los Luther King del futuro?
堤 saldrᮠlos Gandhi?
Gandhi era abogado. Pero supongo que en las escuelas de leyes le enseᲯn algo m᳠que a ganar dinero.
Alguien le inculc६ valor de la libertad. En algଡdo recibiயciones de dignidad.
E incluso esa atroz Universidad inglesa en la que se formଠcolonialista, casi retr粡da en su visie la realidad...aportaba m᳠que las escuelas de negocios que enseᮠcon un 飯 objetivo (m᳠o menos disimulado): tener 鸩to econ�o.
Ahora bien, esa ambicieducida, sustituye a otras.
Nuevamente el pl᳴ico ocupa el lugar de marfil.
Incluyendo por ejemplo, la ambicie conocimiento.
La investigacie ve empaᤡ permanentemente por un m橬 econ�o.
No se trata ya de comprender, sino de obtener.
No se comprende a la naturaleza, se la explota.
No se comprenden a las personas, se las explota.
No se comprende en definitiva, a nuestra propia existencia.
Se la aniquila.

Podemos concluir algo. La ambicis natural en el ser humano.
Pero la maquinaria, lo que logra, es transformar ambiciones de trascendencia, en peque᳠ambiciones mezquinas.
Peque᳠ambicioncitas de pl᳴ico.
Y por ese camino, logra tambi鮠crear sociedades de esclavos, toda vez que una de las mayores ambiciones del hombre ha sido, alcanzar la libertad.
As�ue, si pensaste por un momento que soy un refractario, l�co, pod鳠ir cambiando el enfoque.
Te desaf�a ser ambicioso.
Mucho m᳠ambicioso de lo que se pueda imaginar.
Andᠥligiendo el continente que vamos a conquistar.




12. Otro signo: la religiosidad imperante.

Del mismo modo que creemos a 鳴a una generacie j楮es ambiciosos, tambi鮠consideramos que es, en gran medida, racional y pragmᴩca.
Y 鳥 es otro gran error. Pocas veces se ha visto creer a la gente en cosas que no son demostrables.
En la Edad de la M᳣ara, casi ninguna de nuestras creencias tiene un asidero racional.
En alg೥ntido, nos estamos adentrando en un nuevo oscurantismo. No ya el que se atribu�a la Edad Media. Sino una nueva variante, m᳠sutil.
Muchas de las conductas que podemos observar en estos aﳠreposan sobre verdaderos actos de fe.
Que se manifiestan a cada instante. En el ᭢ito laboral, por ejemplo.
Las empresas tienden a imponer un "credo" a sus integrantes. Esas pomposas declaraciones de principios, generalmente en la recepcie cualquier empresa con ambiciones...son verdaderas tablas de Mois鳮
Y con similar validez por cierto.
Despu鳠de dos mil aﳠseguimos deseando a las mujeres de nuestros prꩭos (seg౵頭ujeres...claro).
Y seguimos estafando a los clientes, que "son lo m᳠importante de esta empresa" (sic)
Pero seamos realistas, 짵ien piensa que lo que dicen esas tablas es LA verdad?

Por otro lado, los empleados demuestran una singular irracionalidad frente a las promesas corporativas: "aqu�en鳠una verdadera carrera por delante"...
El Para� prometido. Un lugar so᤯ con hoteles de lujo, secretarias sumisas, beneficios de todo tipo.
El Ed鮠de la Edad de la M᳣ara tiene forma de despacho seﲩal desde que s쯠se dan ⤥nes y ya no se reciben...
堤 alguien puede deducir que ese sitio en el Para� es para 鬿
Ah... olvidaba decir que es cierto... siempre nos pondrᮠa mano el ejemplo de alguien que se inici࣯mo cadete y ahora es vice presidente.
Olvidamos nuestra racionalidad. Y olvidamos las estad�icas que nos dicen que en nuestra empresa entraron como cinco mil personas, y una sola llegࡠvice presidente, y los otros seis vicepresidentes son parientes del due﮼br />Dejamos de calcular probabilidades, para creer en milagros.
Y de hecho, tendr�os mas chances jugando a la quiniela.
Es una pena que el telegrama de despido nos expulse de ese Para� tan rᰩdamente a veces.
En todo caso, prefiero el viejo Ed鮮.. Las manzanas son sabrosas, Eva parec�mejor plato que una secretaria ejecutiva... y al fin y al cabo, Dios se hacia o�personalmente y no a trav鳠del departamento de Recursos Humanos.

Hay dos Ქas m᳠en las que la religiosidad se manifiesta asombrosamente, en estos tiempos.
Una es la moneda. Creemos en el valor del papel moneda.
No estᠡpoyado en nada, m᳠que en nosotros mismos, y nuestra fe.
Desde que se acab६ patrro, estamos sosteniendo una burbuja.
El andamiaje legal que ,me podrᮠaducir, respalda todo el conjunto, se puede venir abajo como lo prueban las devaluaciones s鴡s, con todas las secuelas que hemos visto, en Argentina, pero tambi鮠en Rusia, en Turqu� en Brasil, en Indonesia.
Con leyes de convertibilidad, con leyes y garant� constitucionales, con todo el respaldo de firmas de presidentes, ministros, tesoreros, funcionarios, doctos y leguleyos, las monedas del siglo XX, se han derrumbado como las promesas de cualquier farsante de feria.
La moneda, papel, es otra m᳣ara.
De paso, sustituida ya casi por la m᳠moderna moneda electra, la cual se corporiza en tarjetas pl᳴icas con banda magn鴩ca.
Su capital, estimado lector, en estos momentos no es m᳠que una anotacilectra, que bien puede volatilizarse.
Puede volatilizarse en su valor. Y s쯠nos quedarᠳalir a protestar a la calle contra la inconstitucionalidad del gobierno.
Que en ese caso se ocuparᠤe preservar el orden p쩣o como prioridad superior a los intereses individuales (l顳e, balas de goma, hasta que Usted vuelva a su casa; si insiste, tambi鮠hay plomo...)
Tambi鮠podr�volatilizarse si colapsara el sistema informᴩco-- (lo del a000 era un bluff para ganar dinero, pero un ataque terrorista informᴩco es bien posible)
Y por 䩭o, la informaciorre por soportes f�cos que tambi鮠pueden destruirse. Se ha estudiado ampliamente el efecto de pulso electromagn鴩co, por ejemplo.
Pero no me gusta avanzar en el terreno de la ciencia ficcibr />Es m᳠probable un fraude en gran escala de los funcionarios, que un meteorito borrando millones de discos r�dos.

Y el 䩭o aspecto en el que se manifiesta la religiosidad es la tecnolog�
Esperamos milagros de ella. Y este tramo es verdaderamente divertido.
Recuerdo claramente cuando nos promet� (hacia 1970) que en el 2000 todo se iba a resolver "tocando un botuot;, con robots trabajando para nosotros, y nuestro mayor problema ser�qu頨acer con nuestro abundante tiempo libre.
Hoy me encuentro con que los botones no funcionan, trabajamos para los robots, y no tenemos tiempo libre.
Pero a nadie se ocurre demandar a los muy serios medios de comunicaciue anticipaban tales maravillas.
Y ola tras ola, seguimos creyendo nuevos milagros.
Para el futuro, y para hoy mismo.
Creemos que los tel馯nos celulares nos resuelven problemas, cuando en realidad nos los crean la m᳠de las veces. No nos comunican.
Porque para comunicarse hay que comprenderse.
Y lo que estamos perdiendo es la comprensibr />As�ue nos llenamos de palabras, en los lugares m᳠ins쩴os, en los momentos m᳠inoportunos. Pero las palabras tienen cada vez menos sentido.

Otro tanto pasa con la salud.
Mujeres que sueᮠcon un universo de soluciones est鴩cas, casi todas basadas en milagrosas t飮icas de l᳥r, electrones, descargas energ鴩cas...
Hombres que piensan recuperar su cabello perdido, o su virilidad debilitada, o su visiisminuida con alguna cirug� droga o poci᧩ca.
Parejas que buscan ser fecundadas por procedimientos que parecen emular a la divinidad.
He trabajado en consultor�de marketing y v�l lado oculto de cada uno de estos negocios. Los casos no exitosos.
Nadie habla de lo que no funciona.
Miles de mujeres con marcas en la piel m᳠o menos definitivas por querer eliminar un vello natural (los vellos NO son importantes)

Miles de hombres que no s쯠no recuperaron su virilidad, sino que perdieron la que razonablemente les quedaba en funcie su edad (NO estaban enfermos, simplemente deb� asumir una sexualidad diferente)

Personas en fin, que s쯠tuvieron complicaciones en sus ojos por no usar algo tan anticuado como...anteojos.
Y millones de pesos perdidos, y horas, y esfuerzos, y sacrificios, en pos de hijos buscados que se niegan a llegar.
Dios, que nos es inasible, suele burlarse de nosotros cuando esperamos el milagro indebido.
O cuando elevamos plegarias en el altar equivocado.
Mientras tanto, en medio de tanta tecnolog�que fracasa tan a menudo, otros millones mueren de enfermedades que se hubiesen curado con un poco de desinfectante, m᳠higiene, un medico dando un buen consejo, agua m᳠limpia.
Es muy claro.
En este siglo XXI somos religiosos.
Demasiado religiosos.
Pero nos equivocamos de dioses.




13. Cuando pagamos, tambi鮠decidimos.

Me levante de mal humor. Un mal humor vivo. Sangrante.
El noticiero matinal no ayuda. Caen bombas. Vuelan cuerpos.
Veo mᱵinas aterradoras desgarrando carne.
Unos chillidos ahogados en la pantalla y la maldita c᭡ra, saltando del detalle de un sollozo, al ᮧulo de un grito congelado.
Fragmentos, s쯠tramos de la realidad. Para no tener que digerirla entera, y el asco, y el odio se nos peguen para siempre.
Uno siente asco de lo que ve. Pero sobre todo, asco de s�ismo.
De no poder detener el espanto.
El horror no es que exista el mal. Ni siquiera que triunfe.
El horror es descubrir que no lo queremos enfrentar.
La c᭡ra cambia el enfoque.
El periodista cambia su rostro. Y el corresponsal de guerra (con cara de falsa solidaridad, barnizada de hero�o) deja de posar para el bronce.
Pasamos de Irak a Aruba.
Se inaugura un hotel 6 estrellas, y llega el trasatl᮴ico m᳠grande del mundo.
Mis ojos se detienen en las curvas de las modelos en la playa.
Me descubro mirᮤolas en forma obscena. Admirᮤolas.
Despu鳠de tenerme en el pozo del infierno, me ofrecen agua fresca.
Pico el anzuelo. Quiero olvidar Irak. Busco placer.
Al fin y al cabo es allᠬejos. Irak estᠬejos.
Y si estuviese cerca, lo alejar�
Si estuviese en Wilde, sentir�a Wilde muy, pero muy lejos.
Se me hace tarde, y tengo cosas que hacer ademᳮ
Es estupendo tener qu頨acer. Es el pretexto 鴩co ideal.
Me duele Irak, 岯 tengo que trabajar, no?
Pasa que digo que me duele, pero no me duele tanto.
Si de veras me doliese, si esa carne rota fuese la de mi hijo, no ir�a trabajar.
Ni siquiera ir�a protestar. Ni siquiera ir�pedir justicia.
Ir�por venganza. Ir�a matar.
Ir�al infierno, s쯠para que 鬠no est頴an solo.
Empiezo a comprender el terrorismo.

Voy a tomar mi desayuno. Basta de pensar tonter�. Empieza la jornada.
౵頨ago? empiezo mi circuito de consumo.
Arranca mi trabajito dentro de la maquinaria.
Obviamente tomo decisiones. Todos tomamos decisiones.
Pequeᳬ medianas o grandes. De mayor o menor alcance.
Pero no nos damos cuenta, porque no sabemos relacionar lo suficientemente lejos, las consecuencias de nuestros actos. Particularmente en lo econ�o.
No vemos m᳠que uno o dos engranajes inmediatos.
Por eso ahora quiero que nos alejemos de la maquinaria. Para verla mejor.
Acabo de desayunar.
Maᮡ cumple aﳠmi hija y me pidi൮ grabador.
Voy a la casa de art�los electros.
Vidrieras hermosas. Miles de productos tentadores.
No es tan malo, y ademᳬ la vida no tiene por qu頳er un martirio.
Gan頨onestamente mi dinero. No tengo culpas especiales al respecto.
Gano mi dinero del mismo modo en que cualquiera podr�hacerlo. Sin trampas.
Miro los grabadores. El vendedor empieza con toda la jerigonza descriptiva.
Me propone una marca XXX. Me la muestra.
Pienso un minuto.
Tiene la mejor relacintre precio y caracter�icas t飮icas.
Adem᳠la marca (alemana) es confiable.
La creo confiable, en todo caso.
Meto la mano en el bolsillo. Tom頭i decisibr />婠decid�ᠣompra del grabador?
No. Acabo de mover un engranaje que arrastra lo siguiente:
- decid�ue las empresas chicas quiebren:
muchas marcas de menor importancia, tenderᮠa tener m᳠desempleados y probablemente a extinguirse. Eleg�n producto de una gran corporacireyendo que era mejor y m᳠barato (lo cual casi nunca es cierto). Porque no calcul頥l costo de la quiebra de las m᳠chicas (no es mi problema)
- decid�ue la gente mayor de 40 aﳠno consiga empleo: esa empresa no contrata m᳠que a j楮es de 25. Entre los desempleados estᠭi propio padre. Estoy cargando el arma que me va a disparar (pero no es mi problema)
- decido que los alemanes vivan mejor, y los africanos sufran hambrunas.
un ejecutivo alemᮠvivirᠭejor (dise㠥l grabador); un obrero chino trabajarᠭ᳠(los alemanes mandaron a hacer la cosa f�ca a China); y un africano (o un ecuatoriano o un argentino), estarᮠen el campo, reducidos a las tareas m᳠bᳩcas, en condiciones del siglo XIX (tampoco es mi problema)
-decido que Puerto Madero crezca y Susana Gimenez nos mire desdeﳡmente desde Miami: esta marca alemana contrata a una agencia de publicidad que mantiene el after hours de sus ejecutivos, que a su vez deciden publicitar con Susana...que a su vez... (sigue sin ser mi problema).
- decido que las bombas sigan destrozando cuerpos en Irak: porque esta compa�fabrica componentes esenciales de los radares que usan los helicഥros Apache. Si la compa�no fuese exitosa (inicialmente vendiendo grabadores por millones), nunca habr�incursionado en el desarrollo de productos b鬩cos.
Las consecuencias son muchas. Vot頳obre varios temas cr�cos al desembolsar mis $ 180.
Pero lo ignoro o prefiero ignorarlo. Vos tambi鮠los ignorᳮ
Me ofrecieron una estatuilla de madera, por $ 25, y no la compr鮼br />No era un buen regalo, sab鳮
Pero comprar esa estatuilla podr�haber cambiado mucho.
Adem᳠preferir�que mi hija tome notas a mano, y no que, cuando abra la caja de regalo, abra las puertas de otros infiernos.
Infiernos allᠬejos. Pero tambi鮠el infierno de un desocupado.
Ella quiere el grabador.
-Tomar notas a mano es un sacrificio, papᮼbr />Y quiere el empleo en la agencia de publicidad de la compa�alemana.
-Con el grabador, har頭i carrera m᳠rᰩdo, voy a evitar tomar notas, y aprender頭ejor. Quiero ser publicitaria.
Ella y yo, matamos iraqu�, allᠬejos.
Tambi鮠matamos abuelos, acᠮomᳮ
Los engranajes no son inocentes.
ntendiste, o vas a seguir distra�?




14. De la leche al perfume franc鳮 De shoppings y hospitales.

Hace unos aﳬ estaba dando una conferencia frente a un grupo de clientes, y con cierta vehemencia inici頵na cr�ca sobre la proliferacie shoppings sofisticados.
Mi argumento, por cierto, bastante vulgar y poco innovador era:
este pa�necesita hospitales y escuelas, no shoppings.
Estoy de acuerdo, no es muy creativa mi visibr />Pero recon꣡me por lo menos cierta cuota de coraje.
Porque una cosa es escribirlo ahora en un libro, y otra cosa era espetᲳelo en la cara a diez empresarios top. Por aᤩdura, del rubro de la moda, y a principios de los 90.
De paso, creo que perd�na cierta cantidad de clientes en ese momento.
婠creen que me respondieron, con igual fervor, desde la platea?
!Los shoppings, generan trabajo, impulsan la actividad econ�a, y pagan impuestos! (argumento acompa᤯ por entusiastas golpes sobre la mesa...)
En ese momento, me manifest頭edianamente conciliador, y (como cualquier conferencista con cierta experiencia) retom頥l control de la sala mediante un oportuno cambio de tema.
Ahora bien. Ya pasaron diez aﳮ Tuve tiempo de revisar mi posicil respecto. Y replantearme muchas cosas.
Por lo tanto, si tuviera que dar mi conferencia hoy, dir�
Este pa�necesita hospitales y escuelas, no shoppings.
Pero agregar�un par de cosas.
Si construimos hospitales en vez de shoppings, se incrementa tambi鮠el nivel de actividad econ�a.
La empresa constructora trabajarᠩgual. Los alba鬥s tambi鮮
La fᢲica de cemento entregarᠢolsas.
Por otro lado incluso un hospital, tambi鮠pagarᠩmpuestos (aunque estuviese completamente exento de todo -lo cual no es as�, los pagarᠰor v�indirecta).
As�ue el argumento de los shoppings generan mano de obra se cae a pedazos. Toda actividad econ�a que implique un proceso productivo no automatizado genera mano de obra.
Y por cierto, la mano de obra que se emplea en un hospital en funcionamiento es m᳠calificada que la que se emplea en un shopping.
Bueno, quiz᳠me equivoque, y terminemos viendo m餩cos trabajando como promotores de telefon�celular en el shopping...
Sigamos, 婠"vende" un shopping? una gran cantidad de productos suntuarios, en su mayor�importados.
Esto equivale: un shopping vende placer a un pequerupo de consumidores que pueden pagarlo, y termina transfiriendo ingresos al exterior.
Al final de la cadena, la seﲡ que compra un perfume de Jean Michel, nutre a un alto ejecutivo franc鳮 Todos los dem᳠fueron meros intermediarios.
Esa seﲡ no obtuvo sus ingresos desde el exterior posiblemente, sino a trav鳠de apoderarse de cierta parte del ingreso de algunos conciudadanos. Si es empresaria, ingreso de sus clientes y empleados. Si trabaja en relacie dependencia, lo habrᠯbtenido de su sueldo, que a su vez es cargado en el margen por el empleador.
Supongamos que nuestra amiga aficionada a Jean Michel es gerente de marketing de La Riqu�ma.
La Riqu�ma tiene tantos gerentes de marketing (y gastos comerciales y de promocique no puede bajar el precio de la leche.
Cuando una seﲡ que gana $ 500 por mes compre leche para sus 6 hijos, estarᠰagando unos cuantos centavos de m᳠(dolorosos para ella) que terminarᮠengordando el sueldo de un alto ejecutivo franc鳬 que vive en la Avenida Foch de Paris.

Alguno me dirᠱue la incidencia es min㵬a. Y tiene razPero esas min㵬as diferencias se acumulan (muchas partidas de gastos de marketing), y se multiplican (mucha cantidad de "operadores").
Cuando La Riqu�ma publica sus campa᳠declarando sus gastos para hacerlos m᳠transparentes y que la gente no se queje de un aumento, aclara la cosa (aparentemente)

Y dice por ejemplo: costo 1, gastos comerciales 0,2, gastos de distribuci,2. Costo total: 1,4. Precio de venta 1,5.
Somos buenos: s쯠ganamos 0,1.-
No se queje, es apenas un centavo, parecer�ser la conclusibr />Pues bien. Esa es una abstraccibr />Una verdadera aclaracieber�decir por ejemplo:
ventas : 100000000; costos de produccitambos) 80000000;
Gastos comerciales:
viaje a Europa para investigar el mercado $ 60.000
3 d� en el Hyatt: $ 2000
cena en el mejor restaurant de Paris $ 900
Resumen de tarjetas de cr餩to de ejecutivos: $ 12000
Y la lista ocupar�p᧩nas y p᧩nas... Algo inviable, pero digno de verse.
Ser�muy ilustrativo para la seﲡ que gana $500 pesos, saber que una ejecutiva de La Riqu�ma gastॳe mismo monto en llamadas de celular en un solo d� para contarles a sus parientes lo bien que la estᠰasando en Paris.
Si fuese conciente de esto, quiz᳠la seﲡ estar�m᳠tentada de comprar leche de la cooperativa lᣴea "El amanecer criollo", aunque m᳠no sea por una comprensible voluntad de revancha. O empezar�a reclamar un mejor sueldo.
Nota al margen: lo m᳠saludable para todo el sistema es que la seﲡ cambie de proveedor ahora, y no termine rompiendo vidrieras, cuando no le quede ni para comer. Pero esto a La Riqu�ma no le importa, porque la seguridad es una cuestiel Estado.
Una cosa: alguien me dirᠱue la gente puede siempre elegir comprar el producto m᳠barato.
Eso es no comprender la presiue un gran productor puede ejercer sobre sus canales de distribucior un lado, y sobre sus consumidores.
En definitiva, lo que se busca (y logra, puesto que son exitosos en este objetivo) es que:
a) la seﲡ que compra la leche crea que es m᳠cara porque es mejor.
b) o que no tenga una alternativa m᳠barata a mano
c) sobre todo que no vincule el precio alto al despilfarro corporativo.

Pero volvamos al hospital.
Supongamos que ya entendimos que los shoppings no aportan gran cosa al conjunto de la sociedad. (Pongo en duda que logre persuadirlos, pero probemos la hip䥳is...)
Pues bien...hagamos hospitales.
Parece fᣩl, pero es dif�l. ﲠqu鿼br />Porque a nadie le interesa. Y a quienes podr�interesarle, piensan que es imposible, o no se dan cuenta de c�funciona la maquinaria.
Si a la gente, en t鲭inos globales, de comunidad, le interesaran los hospitales, todos podr�os aportar alegremente a una cooperativa medica, por ejemplo y de ah�e generar� fondos.

Pero... 婠sucede? Simplemente, que preferimos ir al shopping, no pagar una cuota de cooperativa m餩ca. La cooperativa quebrar�
As�mientras abrimos la billetera para pagar nuestro frasquito de perfume, comentamos en voz alta...: Qu頤esastre que son los hospitales.
Obviamente los hospitales no nos interesan en lo m᳠m�mo. Son otro Irak.
Sobre todo que nosotros (los compradores de perfumes) no vamos a ir nunca a esos hospitales, porque tenemos nuestros hospitales.
Preg䥮le a Favaloro, que desde el cielo (los suicidas pueden ir al cielo, aunque el Papa diga que no) observa a PAMI.
Gran paradoja: incluso la seﲡ que gana $ 500 pesos, a menudo desear�ir al shopping para mirar vidrieras, y sentirse bien por un momento. Un lindo paseo. Hasta que la frustracio la agote.
De paso, con la seguridad, es la misma historia.
Estamos preocupados por la seguridad. Y reclamamos. Pero la prioridad la sigue teniendo el shopping. Hasta que pasa algo malo.
Y ah�eclamamos al Estado o pagamos nuestra seguridad privada.
Blumberg no se quejaba de la seguridad hasta que la tragedia no lo golper />Pero Blumberg le exige m᳠seguridad al Estado.
Sigue pensando en un mundo lleno de shoppings y de polic�.
Se impone una salvedad: esto no exime, ni m�mamente, al delincuente. Porque en el acto de delinquir tom൮a decisiersonal. Podr�no matar, y mato voy a justificar ni el menor delito, ni atenuarlo, sobre la base de justificativos sociales.
Los marginados de la sociedad, en lugar de alegar que "delinquen porque son pobres", deber� poner m᳠empen impulsar cambios revolucionarios.
En realidad, lo que tenemos enfrente son delincuentes, que adem᳠son pobres.
Y no pobres que se ven obligados a delinquir.
Sucede, y esto es innegable, que los delincuentes pobres, la pasan bastante peor que sus colegas ricos, atrincherados en tribunales, comisar�, despachos oficiales, oficinas ejecutivas, y demᳮ

Hecha la salvedad, descubrimos m᳠contradicciones:
nos encanta la tecnolog� pagamos por ella, y nos quejamos de la desocupacibr />La posicis tan est餡 que dar�risa, si no ocasionase tanta tragedia.

Un buen argumento contra mi planteo es que todo este tema estᠲesuelto.
Para algo se crearon los impuestos.
Podr�ser. Pero algo no funciona, porque, la teor�es la teor� y la realidad es que los hospitales estᮠdestruidos.
Les doy una pista:
Los funcionarios tambi鮠quieren perfume franc鳮
Y a nadie le gusta pagar impuestos. Ponerse de acuerdo es fᣩl.
Ganamos todos, todos nosotros. Gente como uno. Instru�, culta, inteligente, educada. Los mejores, bah.
No como ellos. Los que van a esos hospitales.






15. La libertad violada: desde el hogar, hasta la tumba.

Otra cuestinteresante, que tiene relacion lo econ�o, aunque m᳠sutil, es la cuestie la libertad.
Si algo caracteriza a estos aﳠes la gradual p鲤ida de libertad individual.
Y no precisamente a manos de un dictador autocrᴩco, sino a manos de millones de pequeﳠdictadores. Es la tiran�duplicada digitalmente (bien, en otra 鰯ca hubiese dicho fotoduplicada, pero ya es obsoleto. Tomo nota).
Estos 魵los de tirano se multiplican pues en todo momento, sin que nada ni nadie atine razonablemente a detenerlos.
Algunos de ellos tienen m橬es precisos, e interesados.
Otros son esbirros de quienes los preceden en la cadena de mando, y simplemente emulan.
Y finalmente, estᮠlos pequeﳠd鳰otas, que ignoran hasta que punto agravian los derechos ajenos.
Tomemos ejemplos concretos:
Entro en un cine, me acomodo en la butaca. Estoy hablando de un cine de los nuevos. Ultima generaciprimer mundo. Debo reconocer que las butacas son excelentes.
Se apagan las luces. Puntualidad (buen detalle).
Y cuando empieza la pel�la, mi estimado vecino de butaca empieza a masticar ruidosamente pu᤯s de pochoclo. La banda sonora se ve interrumpida por el CRUNCH CRUNCH CRUNCH en sistema Dolby, est鲥o, cuadrafo, y digital.
No se detiene.
No puedo evitar pensar que el director del film, no quiso agregar sonido de masticacisi no, lo hubiese incorporado al audio.
Tengo un pequeictador que me impone su ruido, alentado por: a) el cine que quiere vender pochoclo, y al cual le importa muy poco el contenido de la pel�la, b) el vendedor de pochoclo, que es empleado y hace lo que el jefe le dice, c) la esposa, que a fuerza de ver lo que se hace en Estados Unidos, se siente mejor haciendo lo mismo (las diferencias entre primer mundo y 䩭o subsuelo se evaporan en el cine).
Obviamente ni el seﲬ ni su esposa, ni la sala, aman el cine. Lo importante es vender pochoclo. Y la pel�la es el pretexto.
Dada la calidad de algunas pel�las, es admisible enfocarla como un producto perif鲩co.
Y aqu�ntra en juego la econom� Ya sea Mel Gibson , o Schwartzennegger o Marlon Brando, todos entran en un gigantesco mecanismo de ecualizaciue los transforma en vendedores de pochoclo.
Pero para eso necesitamos un inconciente dictador.

Y luego estᮠlas peque᳠libertades. Las que se violan simplemente por falta de educacibr />Estoy leyendo un libro en el living. Mi t�cruza por delante, una vez, noto el movimiento, pero el libro puede mᳮ Permanezco fiel a la trama.
Cruza nuevamente, esta vez de forma m᳠ruidosa.
Levanto la mirada, pero me zambullo.
Tercera pasada. Y llega lo tan temido.
ab鳠si hoy hay bancos?
Bien. Lo logre dan ganas de decirle que hoy hay bancos, como los hubo ayer, y (posiblemente) los habrᠭaᮡ. Estᮠah�Grandotes e ins�dos, clavados en el microcentro como agujas en un alfiletero.
Lo que no s頥s si abren sus puertas al p쩣o o no.
Pero la pregunta ya estᠨecha.
Logrೡcar mi cabeza de "una ruta de Nepal...a las tres de la madrugada, bajo un fr�que nos rompe los huesos...." para traerme a los bancos porteﳮ
A ella no se le ocurre esperar un momento en el cual yo descanse de la lectura, o despegue los ojos. Simplemente irrumpe. Usa de su derecho de t�
Le respondo lo primero que puedo. "No estoy seguro...mmm...despu鳠me fijo en el diario".
Respuesta que desencadena la solucierfecta. "dejᠮene, que prendo la radio".
No soy libre de leer (tranquilamente) un libro.
Lo reconozco, es un problema dom鳴ico.
Pero es la antesala, de otras libertades perdidas.
La libertad de ver un paisaje. Porque le pusieron un hermoso cartel delante.
La libertad de dejar que los pies vayan por donde les plazca. Porque tropezarᮠcon barreras, alambrados, baches, sem᦯ros.
Y finalmente, ya en otro plano, la proliferacie leyes que hacen que nada est頬ibre de reglamentos y condiciones de relativo sentido com젹 mucho de conveniencia.
En cuanto hay muchos usuarios de algo, aparece alguien que encuentra todo demasiado desordenado y por supuesto "peligroso".
De ah�surge un reglamento, que bᳩcamente, da m᳠poder a quien lo genera, y a sus secuaces.
Adem᳠de una fuente de renta.
Una aclaracitil en estos tiempos: mi discurso antiestatal poco tiene que ver con el neoliberalismo que hemos visto por estas tierras, sino m᳠bien con cierta inclinaci la anarqu�






16. Volviendo a la econom� ﲠqu頬os in鬥s llegan m᳠lejos?

Segਥmos visto, nuestro sistema econ�o funciona mejor si puede incrementar la demanda/ consumo de manera de manera artificial.
O sea si encuentra individuos que puedan ser inducidos, con el menor esfuerzo posible, a tomar decisiones de compra.
Esta podr�ser muy bien una definiciparcial) de tonto: "individuo susceptible de ser inducido con facilidad a tomar decisiones adversas a s�ismo".
Por lo tanto, dig᭯slo sin vueltas. El sistema requiere una buena cantidad de tontos. No se trata de tontos absolutos, sino de tontos funcionales.
Estos tontos funcionales son los engranajes.
Ahora, imagine que Usted administra el sistema. Y necesita tontos. 㭯 los obtiene?
Incentivᮤolos, caramba, es evidente.
Premie a los tontos, y los dem᳠los emularᮮ
El modelo necesita una cierta cantidad de tontos exitosos.
Algunos de ellos son evidentes.
Por ejemplo, algunos �los deportivos y/o televisivos: generan millones de consumidores de zapatillas, y/o de horas de TV, que a su vez derivan en m᳠consumo de otros bienes y servicios igualmente absurdos.
Otros en cambio, son m᳠sutiles.
Un gerente que llega a la cima. Es un ejemplo para la organizacibr />Pero no obligatoriamente es el m᳠inteligente en sentido estricto.
Lo que cuenta es que haya cursado un Master en alguna Universidad, pues as�eguirᠡlimentando el negocio del post grado. Lo importante es que use cierto tipo de traje. Y que refleje determinados valores de consumo.
Si quer鳠llegar a d 鬠llegഥn鳠que hacer lo que 鬠hizo.
ɳe, y no otro, es el mensaje.
Parece sentido comero es una falacia.
En realidad, 鬠no llegࡠninguna parte. Simplemente fue puesto ah�para que otros miles sigan ese recorrido, que en el fondo beneficia a pocos.
Porque ese recorrido no lleva por s�ismo a ningଵgar, y quienes pusieron a uno de muestra y carnada, no pondrᮠa todos los demᳮ
El exitoso t�co de nuestro modelo actual no es m᳠que un catᬯgo de objetos de consumo. Un folleto viviente, vamos.
Veamos: fabrico cerveza, elijo a un bebedor compulsivo de cerveza, le hago pintar un cuadro, y compro el cuadro en 1.000.000 de d졲es.
El cuadro seguirᠳiendo chatarra. Pero pocos se atreverᮠa desafiar el resultado de la subasta.
Luego digo: la cerveza inspira. Y hace ganar dinero.
婠obtengo? Millones de bebedores de cerveza extra.
Es mᳺ padres llenando biberones de cerveza, esperando que sus hijos lo logren.
Biberones de cerveza, y miles de tubos de 쥯s. Buen negocio para la industria.
岯 cu᮴os cuadros m᳠se venderᮠa un millbr />衧ero? Lo dudo.
Mire a su alrededor. El ejemplo de la cerveza es ficticio. Pero no cuesta mucho imaginar casos m᳠reales.
Y con elementos aparentemente positivos: ய ha visto gente embriagada con... cursos o carreras?
En definitiva, lo que se logra, no es s쯠que algunos tontos lleguen lejos, sino que millones anhelen ser tontos.
Lamento usar la expresiquot;tontos" con tanta soltura. No quiero pecar de soberbia. Pero es una simplificaciecesaria para designar a quienes actenga᤯s, contra sus propios intereses.

Sin embargo, m᳠allᠤe la manipulacie intereses espurios, hay un segundo motivo por el cual los in鬥s llegan m᳠lejos.
Y es que, al no poseer habilidades propias...aprenden rᰩdamente a usar las ajenas. Lo cual hace que los tontos sean...particularmente hᢩles, y por cierto, perniciosos para quienes los rodean.
Usted es muy hᢩl. Sabe hacer casi de todo.
Bien, si no aprende a conducir esa habilidad, la padecerᠣomo una maldicibr />El sistema no premia el conocimiento o la capacidad de realizar una tarea, en s�ismas, sino su aprovechamiento.
Como Usted sabe hacer de todo, inmediatamente se le acoplarᠡlguien que le dirᠦquot; vos que sab鳬 e das una mano? dale... no te cuesta nada..."
Vil robo. S�e cuesta. Tiene valor econ�o. Lo que empieza siendo una picard�dom鳴ica, en el ᭢ito de la econom�termina siendo un mecanismo de explotacin gran escala.
Usted redacta textos fabulosos, y su gerente apenas sabe escribir.
Pero 鬠manda, y gana m᳠que usted.
La primera explicaciue a uno se le antoja es que " 鬠tiene otras habilidades... que seguramente yo no".
Y por cierto, dichas habilidades deben ser tan sutiles que no llegamos a percibirlas.
Bien. No se rompa m᳠la cabeza.
Le voy a decir algo aterrador. Posiblemente ese gerente no tenga ninguna otra habilidad, salvo el utilizar la de Usted, y de otros varios, manipulᮤolos, entre el miedo y las mentiras.

Supongamos que alguien pincha la cubierta de su auto en mitad de una ruta desierta.
Se queda mirando y pensando.
Su primer pensamiento no es "como voy a cambiar la rueda", sino m᳠bien "c�puedo hacer que me cambien la rueda..."
Primera reflexisi un automovilista no sabe cambiar una goma del auto ES un in鬬 por m᳠post grado que tenga.
Porque ignora algo bᳩco del funcionamiento de un veh�lo del cual depende.
Pero eso no tiene importancia para nuestro personaje en llanta.
Y si quiere un buen consejo, al骥se de 鬮
Porque si se queda cerca 鬠usarᠳus habilidades para hacerle cambiar la rueda.
Jugarᠭaliciosamente con su ambicile hablarᠤe sus contactos, insinuᮤole que puede abrirle muchas puertas porque 鬠es muy agradecido.
O simplemente tratarᠤe deslumbrarlo.
O, buscarᠳu punto d颩l sentimental.
O apelarᠡ su 鴩ca (la suya de Usted, no la de 鬬 claro): si todos nos ayudamos...
Le hablarᠤe solidaridad.
O lo amenazarᮠSeg६ caso, buscarᠳu punto d颩l, y le puedo asegurar que quien termina transpirado y sucio, ser᠕sted.
Que para colmo es el 飯 del d౵e sabe y puede cambiar una rueda.
Pero si le sigue la corriente, Usted serᠳu lacayo.
ﲠqu鿠el in鬠sobrevive... aprovechᮤose de la gente competente.

Ahora, vamos al caso contrario. Usted es extremadamente competente. Por lo tanto cuenta consigo mismo para resolverlo todo.
Simplemente es de las personas que se hacen cargo de las situaciones.
Pues bien. Su vida entera puede ser un fracaso, si cae en la proximidad de un incompetente. O peor a젤e incompetentes sucesivos: en la familia, en la carrera, en el trabajo o en los negocios.
De tal manera que es muy comඥr a gente competente relegada, y gente con escasas habilidades en los puestos de mando.
Porque el fondo del asunto es... ౵頬lamamos "competencia"?:
ೡber hacer?, o ೡber hacer que los dem᳠hagan?
Claro que hay matices:
un buen gerente organiza sabiamente el trabajo, recompensa con lo justo, fortalece los puntos d颩les de sus subordinados y adem᳠les enseᠰorque sabe m᳠que ellos.
No hace el trabajo por s�ismo, pero logra que el trabajo sea realizado (lo cual, sin su intervenciubiese sido imposible)
Pero en realidad quedan pocos gerentes de esa cepa.
Proliferan los aprovechadores: no aportan nada, m᳠bien extraen. Simplemente detectan a quien es competente, y lo embaucan.
Como es mucho m᳠eficiente econ�amente embaucar a otro que hacer la tarea (lo cual exige m᳠conocimiento y esfuerzo), el sistema (que s쯠tiene en cuenta la eficiencia econ�a) tiende a generar cada vez m᳠empresarios, profesionales, pol�cos y dirigentes en general que son simplemente embaucadores profesionales.
Y que, dada la feroz competencia, se dedican a pulir sus habilidades en ese sentido.
Cursos de oratoria, programacieuroling㴩ca, psicolog� son desviados de su fin leg�mo (que alguna vez tuvieron) para transformarse en herramientas de enga﮼br />As�ue si Usted sabe hacer algo, no acepte trabajar para quien sabe menos que Usted.
Tenga en claro que 鬠lo necesita m᳠a Usted que Usted a 鬬 no importa c�le quieran dorar la p�ora.
Y como regla general (esto se lo agradezco a un viejo compa岯 m�del Liceo), "no te juntes con in鬥s..."






17. Lo que Usted esperaba: 㭯 se adquiere la riqueza?


Bien, ya me tuvieron demasiada paciencia y es hora de ir poniendo la cereza en la torta.
Por mi actividad, respondo a menudo consultas sobre el gerenciamiento de negocios. Casi siempre relacionadas a c�mejorar el funcionamiento de una empresa.
Mejorar el funcionamiento, significa en estos casos como obtener m᳠ganancias.
Por cierto, lo que los clientes querr� preguntarme y no se animan o no creen que yo sepa responder es "㭯 puedo hacerme millonario?"
Algunos tienen pudor en formular expresamente esa consulta.
Y otros piensan... si este tipo supiera c�hacerse millonario, hubiese llegado en su Rolls Royce. O mejor a꠳i supiese eso no trabajar�para nosotros.
Pues bien. Se equivocan. Tengo la f⭵la.
Sin mentiras. Sin trucos. Llame ya, y la env�a su domicilio... (puede pagar con tarjeta).
La f⭵la se compone de unas cuentas reglas sencillas.
El problema es aplicarlas, sin dejar de ser una persona.
El problema es aplicarlas sin arruinarse la vida y arruinar a muchos otros en el camino. Y creo que para eso no hay soluciosible.
Cr顮me, la receta va absolutamente a contramano de una nocilemental de felicidad humana.
La f⭵la lo harᠲico, pero tambi鮠lo tornarᠵn miserable en el sentido m᳠extenso.
Por otro lado, esta receta no es fruto de un desarrollo te⩣o.
Simplemente observ頣on atenci mi alrededor las conductas predominantes de quienes lo lograron.
Dije las conductas, no los discursos, que siempre son hermosos, ni las declaraciones, ni sus libros, ni sus balances.
Me limit頡 mirar de cerca lo que hac�.
Allᠶa, y tenga cuidado con su alma. Si existe, puede perderla.

1) Usted nunca necesita nada de los demᳬ ellos necesitan de Usted.
Jam᳠se ponga en posicie desear nada, su posiciᳩca frente a cualquier propuesta es la indiferencia. Pero cualquier cosa que Usted haga debe ser presentada como imprescindible.

2) El trabajo de los dem᳠no vale nada.
婠es el trabajo? tiempo aplicado a la producciHay millones de personas. Miles de millones. Con 24 horas en el d�.. eso hace miles de millones de horas hombre. Su actitud bᳩca al contratar a alguien es, si te vas me haces un favor.
Por cada uno que se va, hay miles dispuestos a ocupar la vacante.
Y siempre podr�encontrar a alguno que lo haga por menos.
As�ue deben agradecerme que no busque con m᳠detenimiento...

3) las cosas que los dem᳠poseen no valen nada, y usted les hace un favor si las compra.
Las cosas suyas son valios�mas. Y Usted les hace un favor si acepta venderlas.
Entronca con la anterior.
婠clase de tonter�es esa de estar babeᮤose detr᳠del 䩭o modelo de auto, y pensar que el suyo es una porquer�
e da cuenta de que 鳡 es una buena manera de terminar pobre?
Cuando en la concesionaria le digan que el auto nuevo vale U$S 30.000 a Usted le va a parecer barato, de tanto que lo desea... (lograron enamorarlo). Y va a vender su auto actual en U$S 5000... simplemente porque lo persuadieron de que ya es obsoleto.
En el camino habrᠤejado dos aﳠde trabajo, y quiz᳠se habrᠥndeudado.

4) nunca nada es suficientemente bueno para Usted.
un rico exige. Exige de los demᳮ M᳠producciM᳠calidad. M᳠de todo. Su primer gesto ante cada tarea, es "esto podr�estar mejor"
Usted no admira nada, porque el 飯 ADMIRABLE es Usted.

5) nunca nada es demasiado malo para los demᳮ
Los dem᳠estᮠacostumbrados a ser pobres. Estᮠacostumbrados a que se los maltrate. Jam᳠los malcr� Adem᳠son desagradecidos, as�ue si los trata bien no lograrᠭucho.
Eso vale para clientes: ﲠlos miserables $ 20 que pag౵頥speraba? (Obviamente, no lo dirᠥn esos t鲭inos... pero la idea es 鳡). Para empleados: para lo que hace, G�, usted gana demasiado.
Para los proveedores: va a tener que esperar, para su pago.

6) antes de mover un solo dedo, responda la pregunta bᳩca del capitalismo: 婠gano yo con esto?.
Si no hay beneficio no hay acciObviamente que el beneficio puede estar oculto o enmascarado, o ser muy indirecto. De hecho, cuanto m᳠indirecto, mejor. Menos oposiciendrᮼbr />Pero nada se presume gratuito, ni un acto de filantrop�
Desconf�de los compromisos ficticios. Usted no estᠯbligado a perder tiempo en una cena de cumpleaﳮ Si no hay nada que ganar, no vaya.
Pero... quiz᳠conozca a alguien que le puede facilitar algo.

7) la 鴩ca no es su problema: en su cabeza no hay bien y mal. Hay ganancias y p鲤idas.
Usted no es fil㯦o. Usted no quiere ser santo. Usted quiere ser rico. Bien... simplemente haga lo que haya que hacer. Asuma que para ser rico, va a tener que empobrecer a unos cuantos.
Y casi siempre los m᳠pobres son la presa m᳠fᣩl, as�ue termine de hundirlos. ﮠQuijote era rico acaso? Aprenda.
Los lobos devoran primero a la oveja m᳠d颩l.

8) lo que usted sea no tiene la menor importancia. La clave es lo que los dem᳠piensan de Usted.
Olvide lo que Usted es. Nada de delirios altruistas o egoc鮴ricos. Usted debe generar ganancias. Sea lo que haga falta en cada ocasibr />Hasta puede ser bueno... si en alguna circunstancia es negocio, aunque esto es excepcional.
Nuestra sociedad no premia la bondad. Premia la eficacia.

9) apod鲥se de todo lo que est頡 su alcance: Usted es un saqueador
hay una enorme cantidad de cosas que se pueden robar y no estᮠprotegidas por la ley: el conocimiento de los subalternos, el tiempo de los demᳬ las ideas. Apod鲥se de ellas. No pueden hacer nada contra usted.
Hay muchas otras cosas que estᮠprotegidas por la ley, en sitios o circunstancias en que la ley no se aplica. Apod鲥se de ellas, no lo van a ver.
Y finalmente hay otros bienes protegidos por ley, la cual se aplica, pero con sanciones leves en relacil beneficio. Transgreda la ley, apod鲥se de ellos, y si no le queda otro remedio, en alguna que otra ocasipague la multa.

10) maneje el tiempo:
Usted no puede dedicarle tiempo a los demᳮ Ellos deben dedicᲳelo a Usted.
Exija puntualidad. Pero haga lo que m᳠le convenga con sus propios horarios.
Nadie debe fijarle a Usted el cuᮤo. Lo cual no impide que Usted simule aceptarlo.

11) no asuma compromisos verdaderos.
Si se compromete, s쯠es verbalmente, y sostenga el compromiso mientras le conviene. Cuando no le convenga, r�lo. Y de paso 飨ele la culpa al otro.
Reyes de todas las 鰯cas, gobernantes, dirigentes, etc. etc. lo hacen de manera permanente, ய? Los pactos han nacido para ser quebrantados... por el m᳠fuerte. Si no lo cree revise la historia.

12) exija el cumplimiento de los compromisos por parte de los demᳬ y muy especialmente si le generan p鲤idas al otro.
Jam᳠libere a alguien de sus obligaciones gratuitamente. Si lo libera, que sea para canjearla por otra obligaci᳠gravosa a젡decuadamente maquillada. Tarde o temprano el deudor, agobiado, serᠳu siervo. Lea Dostoievski. Lea Zola. Ellos enseᮠm᳠sobre c�funciona la econom�que Drucker, o Kottler.

13) Usted no necesita afectos.
ah... los afectos. Nos tornan d颩les, necesitados, indecisos, inseguros.
El peor veneno contra nuestra eficacia. Olv�los.
๡ estᠴan atontado que no se da cuenta que detr᳠de esa linda sonrisa femenina, el que paga las facturas es Usted?
Y encima nos trasladan preocupaciones, nos dispersan.
Por no mencionar la p鲤ida de tiempo.
Horas charlando, horas de restaurant, horas de confiter�... Para ir al cine, o caminar, o que le permitan sujetar una mano.
Ahorre tiempo. Gane dinero. Y luego compre lo que necesita.
㠴an d颩l que necesita sentirse querido? Usted es candidato a pobre.
Ame s쯠al dinero. Y el dinero es un amante exigente.

14) no pida disculpas ni d頥xplicaciones:
esto en realidad lo plagio de la Corona inglesa.
Dar explicaciones es empezar a reconocer el poder de los demᳮ
Pedir disculpas, es admitir una falta. Y admitir una falta es quiz᳠tener que pagar una compensacide cualquier tipo que sea).
Ahora, no hace falta ser un genio para darse cuenta que poder y dinero van de la mano.

15) tenga en cuenta que la ley que prevalece es la del beneficio. Muy bien puede transgredir circunstancialmente cualquiera de las normas anteriores, si con ello obtiene un superior beneficio indirecto.
Esto explica muchas contradicciones aparentes entre lo que podemos observar en el mundo y las reglas que acabo de detallar.
Los ricos compran autos caros., y eso parecer�contradecir el principio tres. Pero no es as�En realidad, compran autos caros, en la mayor�de los casos, porque aplican el principio 8.
Por otro lado compran autos caros, con el dinero construido en base a aplicar el mismo principio tres a ultranza.
Un dise᤯r de modas compra un Mercedes, tras haber convencido a mucha gente de que sus tailleurs valen seiscientos pesos... mientras convenc�al mismo tiempo a la costurera, que pagarle seis pesos la hora es much�mo. Y convenc�al proveedor de tela que es una locura que pretenda m᳠de cinco pesos el metro.

16) lo m᳠importante: enmascare los quince puntos anteriores.
Las claves de la riqueza son gu� para actuar, no para declarar.
Nadie llegࡠrico declarando ninguno de sus procedimientos.
Ni anunciando su filosof�
Ser�inaceptable socialmente. Las ovejas se espantan.
Relea Esopo. El lobo con piel de cordero.
Observe la Naturaleza. El mamboretᠰarece una ramita inerte.
Los ricos pueden ser encantadores, y la mayor�lo son.
Tambi鮠un asesino serial, puede tomar el t頣on su victima, y ofrecerle unos deliciosos scons... mientras la mira y escucha atentamente.
La victima habla de su trabajo, o se entusiasma relatando lo apasionante que es la pesca del salmY se siente comprendida y escuchada.
Se retirarᠦascinada y confiada de esa primera reunibr />Hablarᠭaravillas del asesino.
Por cierto, el asesino, simul௭r. Con una m�ma parte de su cerebro, se ocupaba de mostrar seᬥs obvias de inter鳮 Pero el resto, estaba calculando en silencio el lugar exacto en el cual cortar y golpear.
Quien explota, serᠪustamente el adalid aparente de la lucha contra la explotacibr />El m᳠inhumano, buscarᠰatente de persona sensible.
No los escuche. Obs鲶elos.
Esto se ha hecho aୡs evidente en estos tiempos de enmascaramiento.
Tambi鮠las v�imas se han vuelto m᳠desconfiadas.
As�ue si una m᳣ara no alcanza. Use dos.
El engaorma parte del arsenal necesario para acumular riquezas.
Y dir�que es la municirincipal.

Bien, ya estᮠTenemos una receta con diecis驳 ingredientes. Que funciona.
Mire a su alrededor.
La receta es una suerte de caja de Pandora. Si la abre serᠳu responsabilidad. No acepto quejas. Porque le advierto claramente que destruirᠳu vida.
En las tragedias de Shakespeare, hay muerte, dolor, desgracia, y locura, al final del camino. El dinero no habrᠡlcanzado para lavarlas.
En la vida real, sucede lo mismo.

Pero creo que es 鬠exponerlas, para que simplemente pueda reconocer con facilidad a quienes las estᮠempleando, y pueda ponerse a cubierto.
Si quiere crear su propio ant�to, la f⭵la del veneno le resultarᠺtil.

Y finalmente sepa que si pretende ser justo, jam᳠serᠲico.
Pues la base de toda riqueza es una injusticia.
Si pudo acumular algo, es porque recibiୡs de lo que dir />Y eso es irrebatible.
Alguien argumentarẠpero es un gran inventor, o un empresario trabajador y eficaz y su tarea le produjo grandes ganancias. Por eso es rico.
Bien.
Pero podr�haber premiado m᳠a sus colaboradores, o haber hecho descuentos adicionales a sus clientes, o pagado mejor a sus proveedores, reduciendo razonablemente sus beneficios.
Y no lo hizo, porque en el fondo, nuestro rico, cree que 鬠se lo merece, y los dem᳠no. Esa es la inequidad bᳩca de la riqueza.
Y los pobres, conciente o inconcientemente, por la raz la fuerza, convalidan esa creencia.
N䥳e que no estoy hablando de los dem᳠perezosos, o simplemente ineptos, alejados de 鬬 para los cuales (seg࡬gunos) la pobreza puede funcionar como un castigo social. Estamos hablando de quienes le sirven.
Si alguien fuese realmente justo en sus cᬣulos de intercambio y distribucisu riqueza personal no podr�superar la riqueza promedio.

Particularmente, no tengo nada en contra de esta situaciPor cierto, insisto, si hay ricos injustos, es porque hay pobres que lo convalidan, y el mundo gira igual.
Lo realmente indignante es la hipocres�
O sea ricos que, ademᳬ aducen su propio m鲩to, o la suerte, como causa de sus logros econ�os. Mentiras.
Personalmente, preferir�declarar:
"Seﲥs, soy rico, obviamente, porque recib�e la sociedad m᳠de lo que le d�br />E hice todo lo posible para que eso sucediera.
Es, por cierto, una situacinjusta, pero la justicia no es mi especialidad.
Ademᳬ Ustedes, todos, lo aceptaron, as�ue les estoy muy agradecido"
Ll᭥lo cinismo si quiere, pero, en todo caso, es mucho m᳠veraz que cualquier declaracie las que solemos escuchar por ah�.




EPILOGO.

Un ep�go es algo as�omo una despedida.
Y las despedidas, cuanto m᳠breves mejor.
Lo cierto es que nos enfrentamos a un mundo dif�l.
Que no ha mejorado en nada sustancial en los 䩭os siglos.
Y que bajo diferentes m᳣aras, oculta realidades cada vez m᳠atroces.
Poco queda del ideal de ser humano que planteaba el clasicismo griego.
O el humanismo, que lo retoma siglos despu鳮
Me causa gracia que hablemos del oscurantismo medieval.
婥ren oscurantismo? abran el diario de hoy.
Y ese oscurantismo no lo hallarᮠdonde se cree, en alguna tribu retrasada.
Lo hallarᮠen el seno de "modernas" corporaciones dominantes.
Tengo, sin embargo, esperanzas.
Creo que estamos viviendo el ocaso de una era.
Y en ese sentido nuestra sociedad es decadente.
Bajo la prosperidad y los logros aparentes, s쯠se distinguen hojas secas.
En el futuro deberᮠreformularse las relaciones econ�as, laborales y sociales sobre las cuales nos definimos.
Millones de personas, hoy sobreadaptadas al sistema, y formadas exclusivamente como consumidoras, deberᮠconsiderar un cambio profundo. Otra forma de verse a s�ismas y a los demᳮ
Hoy m᳠que nunca tenemos el deber de ser revolucionarios, inconformistas, cr�cos.
En el pensamiento, y en la accibr />Nuestra libertad, nuestro futuro, depende de ello.



I


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